DE SÓCRATES A NASH

La Voz

OPINIÓN

ALFONSO DE LA VEGA

15 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Se ha estrenado una interesante película que narra la peripecia del premio Nobel John Nash. La mente maravillosa de Nash sufre una serie de desarreglos que hacen temer por la pérdida definitiva de su salud mental. La interpretación de Rusell Crowe resulta memorable. Pero más allá de los valores estéticos de la película, altamente recomendable, en las próximas líneas quería comentar cómo ha ido evolucionando la explicación de la problemática que sufre nuestro protagonista. Ahora, la psiquiatría nos dice que se trata de una forma de esquizofrenia, por la que el enfermo oye voces y ve visiones que no resultan perceptibles al resto de la gente, puesto que son construcciones de su propia mente. Según cuentan diversos testimonios de la antigüedad, Sócrates, entre otros, tenía este tipo de síntomas. Por las narraciones de sus discípulos Platón o Plutarco sabemos que se consideraba asistido por un demonio o daimon que le enseñaba a comportarse en momentos difíciles de su vida. Cicerón, siguiendo la tradición grecolatina, hace a esos demonios equivalentes al elemento celeste o espiritual que preside a los seres manifestados. Aristóteles refiere que a los pitagóricos causaba extrañeza que alguno asegurara no haber visto jamás demonios. Para la escuela teosófica pudiera tratarse de la misma función que desarrolla el llamado «cerebro del etérico», identificado con la cabina de control de las modernas técnicas del llamado control mental y que emplea a los elementales para realizar sus acciones físicas. Para los espiritistas se trata de espíritus guías que tratan de ayudar al hombre en su evolución sobre el planeta. Para investigadores como Huxley, existen cielos e infiernos visionarios, patentes para los llamados esquizofrénicos, que toman ciertas drogas, siguen dietas inadecuadas o se infringen severas penitencias para tratar de abrir la puerta al mundo transcendente. Como nos enseñó Dante, y nos recuerda esta película, el amor es el mejor guía para andar por el mundo astral y por éste.