SE CONFIRMA UNA ESTRELLA

La Voz

OPINIÓN

FERNANDO ONEGA

15 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Sospecho que Mariano Rajoy acaba de dar un paso importante en la carrera sucesoria. «O no», diría él. Yo creo que sí. En la última sesión de control, toreó como pocas veces habíamos visto. Fue ágil. Utilizó el retruécano. Lanzó la sorna ¿«coña mariñeira», tendríamos que decir aquí¿ como un proyectil sobre la oposición. Se mofó de las preguntas. Llevó la retranca al Parlamento. Fue cruel con la buena de Carmen Romero. Y la tomó con el ausente Zapatero que, en sus palabras, parecía un muñeco de trapo volteado en el redondel. Eficaz. Humillante para la oposición, pero eficaz. Tienen más razón de fondo los socialistas, que han descubierto en la inseguridad ciudadana el agujero negro del Gobierno. Pero quizá la pierdan en las formas. Lo dramatizan todo. Hacen preguntas que les parecen terribles, de insoportable cerco al poder, en sus laboratorios de despacho. Se lanzan a la yugular: «Los ministros del Interior debían ser responsables». Y se lanzan al discurso tremendista: «Usted debe creer que los españoles somos imbéciles». Frente a eso, asomó el paisano gallego que Rajoy lleva dentro. Pero no el cauto de «mexan por nos i hai que decir que chove», sino el otro, el que se revuelve ante la sensación de cerco y pregunta: «¿i a ti, qué che pasa?». Y cambió dramatismo por cachondeo. Este miércoles quedará en la pequeña historia parlamentaria como el día en que el Gobierno se decidió a responder desde el sarcasmo. Los socialistas contaban con todo, menos con esta reacción. Y se quedaron tan sorprendidos como el Madrid ante el Deportivo. Sólo acertaron a decirle a Rajoy: «Corre el riesgo de ser el bufón de la corte». Ignoro cómo sentará a la sosegada sociedad española ver a un Vicepresidente del Gobierno tan agresivo. Pero Rajoy no jugaba la carta de la opinión pública. Actuaba, sobre todo, para sus fieles, empezando por los diputados. Y ahí quedó como un triunfador. Al cabreo socialista correspondió el entusiasmo de los escaños del PP. Han disfrutado como nunca. Han visto un líder que, además de contundente, les resulta divertido. Más divertido que Aznar. Por eso creo que el miércoles se ha empezado a ver el sucesor.