CIBELES VACÍA Y MUDA

OPINIÓN

Ayer se presentó en Madrid la Edición España de este periódico. ¡Qué insolencia!, pensé al ver la prensa de la capital. Las fotos muestran una Cibeles vacía y muda. Las vallas del ayuntamiento estaban patéticamente intactas. La ciudad había enmudecido. La hizo callar un equipo gallego. Y en medio de ese silencio, surge una voz: La Voz de Galicia. ¡Qué insolencia! Como un periódico había dicho el miércoles ¿y nada menos que en su editorial¿ que el Madrid es «más que un club», en el Bernabéu también fue derrotado y humillado algo más que un club. Fue derrotada, en primer lugar, la prepotencia. Los muñidores del Centenario ¿entre los que abundan cazadores de fortunas¿ «vendían» el objetivo de hacer triplete por primera vez en la historia: Copa, Liga, Copa de Europa. Era algo más que un sueño. Era su seguridad. Era su imposición a los demás. Por eso la final no fue una derrota. Fue una humillación. Y recordad: en este país sólo triunfó la huelga general que se hizo contra la prepotencia de un Gobierno. Fueron derrotados los tratos de favor. La federación le quiso hacer un gran regalo al Madrid, por aquello de que el madridismo es casi una religión: puso la final el día de su cumpleaños y en su estadio. Preparó el ambiente, los músicos y los fuegos artificiales para que todo fuese una gran fiesta madridista y los coruñeses unos simples comparsas. Al final, esos fuegos fueron el homenaje al Dépor. Fue derrotado el duopolio. Hasta ahora, los partidos del siglo y otras expresiones épicas del balompié se atribuían a los encuentros del Barcelona y el Madrid, como si España se redujera al trayecto del Puente Aéreo. Con lo ocurrido el miércoles, entran en juego las provincias. Hay alguien más que tiene algo que decir. Alguien más que las supuestas dos capitales del reino. Y al final, las lecciones morales. Hace falta también confianza en un proyecto. Hace falta fe. Hace falta voluntad de desafío. Hace falta que los equipos funcionen conjuntados. Hace falta una base social ¿en este caso los aficionados¿ que empujan, alientan y se sacrifican por la causa. Dicho en otras palabras: no todo ni siempre se gana con dinero.