SOMBRAS

La Voz

OPINIÓN

BENIGNO PRADO DE SOL A SOL

24 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El nuevo retorno del Gran Hermano en busca de un nuevo y difícil triunfo tras el éxito de la primera edición de Operación Triunfo sitúa el análisis sociológico y psicológico del fenómeno televisivo mucho más allá de las habituales e inútiles consideraciones éticas, no digamos de las estéticas. Lo menos que puede decirse con certeza absoluta es que la televisión se ha convertido en una alegoría de la sociedad actual: el espectáculo entronizado como imagen de la bien llamada, aunque se prefiera olvidarlo, sociedad del espectáculo. No se trata ya de un medio de comunicación de masas ni tampoco de la caja tonta, pues siempre ha sido la caja de los tontos. Estamos ante la autorreclusión asumida seguramente como desarrollo sostenible. Ni siquiera Platón hubiera concebido nunca que su mito de la caverna se invirtiese hasta un perfeccionamiento tal, que los aherrojados en eterna penumbra llegasen a creer que el mundo de ficción es el de fuera, el de los seres de carne y hueso, y la virtual realidad -aun antes de la realidad virtual- las sombras proyectadas por los prestidigitadores de marionetas.