ROBERTO L. BLANCO VALDÉS EL OJO PÚBLICO
23 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Castelao dibuja la escena con trazos de una limpieza luminosa. Un rapaz, pegado casi al regazo de su madre, le pregunta: «¿E pra que son os diputados?». Ella, con la mirada perdida entre sus manos, le contesta: «Eu non-o o sei, meu fillo». No se vayan a creer. Yo, que me gano la vida explicando, entre otras cosas, para qué son los diputados, también me planteo con frecuencia si no estaré contando una milonga a mis alumnos. Estos días, por ejemplo. Leo y leo en los diarios las andanzas de los diputados Fraga, Beiras y Touriño y no salgo de mi asombro. Beiras se ha lanzado a piropear a Manuel Fraga con un entusiasmo sólo comparable al que hasta hace nada empleaba en insultarlo. A la recíproca, Fraga ha comenzado a apreciar en Beiras, de repente, cualidades antitéticas con las que, según el líder del PP, eran aun ayer las perversiones políticamente más nefandas del portavoz del BNG. Pero es que hay más. Touriño cierra con Fraga acuerdos sustanciales, aunque este último no ve en el dirigente socialista voluntad de entendimiento, voluntad que Fraga aprecia, sin embargo, últimamente, en un Beiras, con quien sorprendentemente, y pese a todo, el PP no cierra un pacto ni de coña. Al tiempo, Touriño, que habla pestes de Beiras y los suyos, solicita al BNG renovar unos acuerdos locales que mantengan a ese PP con el que coincide en cuestiones esenciales alejado del poder municipal. Mi abuela Juana tenía una frase para esto: «Ellos se divierten». En efecto, ellos se divierten, y nosotros hemos de mirar tras el espejo si queremos comprender. Porque todo esto, no lo duden, es un espejo. O mejor, un espejismo. Los diputados Fraga, Beiras y Touriño hablan con una especie de código secreto, apto para políticos de oficio, que los ciudadanos corrientes y molientes sólo podemos descifrar con la ayuda de su clave. Y la clave se obtiene contestando a la pregunta que aquel rapaz de Castelao hacía a su mamá: ¿pra que son os diputados? Pues para competir por el poder. Así, con esa clave, se entiende este juego cruzado de piropos e improperios. Fraga habla mal de Touriño y bien de Beiras, porque es el primero el que esté en alza. Beiras habla mal de Touriño y bien de Fraga, porque espera ganar así el espacio que ha perdido tras haber hecho casi lo contrario. Y Touriño, en fin, habla bien de Fraga y mal de Beiras, porque cree que esa es hoy la mejor forma de quitarles votos a los dos. No es ilegítimo: es, por el contrario, el juego democrático. Un juego en el que ellos se divierten y en el que, teniendo la clave, podemos también divertirnos un poco los demás... que, al fin y al cabo, somos los que ponemos el tablero.