AURORA SUÁREZ PARADA
21 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Es bastante inquietante tener la sensación de que en la política española, cada vez se improvisa más. Aquí, con la misma ligereza se improvisa un Ministerio de la Juventud, que una ley de seguridad ciudadana, que una reválida antibotellón. Da lo mismo, con tal de que el tema esté de moda y tenga una cierta repercusión social. A todos se nos ocurren grandes ideas a las tres de la mañana, en esas madrugadas en las que no puedes dormir. Son grandes ideas que después se nos muestran ridículas y simplonas a la luz del día. El peligro de los políticos es que ellos las ponen en práctica. Una vive creyendo que estos señores son gente muy seria, con una planificación minuciosa de la España que quieren poner en marcha, hasta que un día te dan en la cara con un Ministerio del Botellón, o con un impuesto sanitario-gasoline-ro. Y nosotros a comérnoslo con patatas. La capacidad de improvisación es un don, pero se supone que no se debe abusar de él. A mí, no sé muy bien por qué, la política que se hace en España me recuerda cada vez más a la contraprogramación de las televisiones. Y atando cabos, no es difícil intuir que la contraprogramación política produce política basura.