ARTURO LEZCANO Llegan en pleamar decenas de sobres y de correos electrónicos «apuntándose» a la página de colaboraciones del futuro cuadernillo La Voz del Lector. En cambio, todavía no hemos recibido ni un envío con destino a la página Sólo para lectoras, quizá porque no se entendió bien el propósito de convocarla: un espacio específico para los intereses específicos de las mujeres y sólo de las mujeres, en cualquier aspecto y desde cualquier punto de vista. Tampoco obran en nuestro poder, cosa muy extraña, experiencias fotográficas de los lectores. El llamamiento sigue ahí, a disposición de ustedes, del lector. Anímense. Mientras tanto, el Amigo del Lector continúa a su ritmo de nueve meses, sin mayores novedades y siempre con espíritu de contrición.
19 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.José Manuel Maside Novoa, de Ourense, dirige a esta sección una carta que él mismo califica de «exageradamente larga para lo que trata...», «...prometiendo no incordiarle nunca más por este tema...». Por supuesto, Maside no nos incordia en absoluto, ni al Amigo del Lector ni a la redactora aludida, como comprenderá en estas columnas. Simplificando Para simplificar un poco -esto de la economía con frecuencia se vuelve o se presenta enrevesado- recogeremos algunas precisiones de nuestro corresponsal y, en otros casos, las respuestas de la periodista que elaboró el informe cuestionado. Maside discrepa de la información titulada «El euro pierde la batalla fente al dólar», firmada por Mercedes Mora. «...Empieza ya mal -comenta- cuando dice, refiriéndose al euro que ''...nació con un cambio oficial de 1,16 euros (193 pesetas)''. Es obvio que un euro no puede haber nacido con un cambio de 1,16 euros (193 pesetas) también. Habrá que suponer que la periodista quiso decir 1,16 dólares...». Más adelante se detiene en la equivalencia, naturalmente respecto al dólar. Pero no la encuentra correcta ni aun en este caso, pues «...el día del nacimiento del euro un dólar equivalía a 143,43619 pesetas (0,86 euros), o lo que es lo mismo, y redondeando, 143,13 pesetas (0,86 euros) por dólar, que es evidente que no coincide, o sea, 49,56 pesetas (0,30 euros) menos que las 193 entre paréntesis...». A mayores, Maside Nóvoa llena de enmiendas el gráfico adjunto, plagado de contradicciones, insuficiencias, errores, etc. Errores arrastrados La sección admite: «El lector hace referencia a varios errores. El primero, contenido en la información ''Nació con un cambio de 1,16 euros (193 pesetas)'', debería decir 1,16 dólares, tal y como señala el lector. Al deslizarse este error en el texto, la equivalencia en pesetas del dólar que figura entre paréntesis también es errónea. Y es que, al poner euros en vez de dólares, el programa informático calculó automáticamente el valor de 1,16 euros (193 pesetas) en pesetas (193). En cuanto a los errores contenidos en el gráfico -prosigue- los relativos al cambio en pesetas del dólar de los días 4/1/2001 y 10/5/2001, el lector tiene razón. Se trata de un gráfico recuperado de los publicados anteriormente y, como en su día no se corrigieron bien, seguimos arrastrando la equivocación. No hay disculpa posible. Muchas gracias También hace referencia a que el primer cambio del euro no fue el del 5/1/1999, sino el 1/1/1999. Señalamos el 5 de enero, porque, evidentemente, el 1/1/1999 no funcionó el mercado de divisas. Concluyendo, desde la sección de Economía sólo nos cabe darle gracias a este lector». Excepciones que confirman También desde Ourense, Fernando M. Torres se suma a J.L. Gil Vázquez, de Vigo, a quien habíamos respondido aquí otra semana, insistiendo en que la edición ourensana de La Voz da muy pocas noticias referidas al Dépor. Como argumento se remonta al año 1959, cuando tuvo que trasladarse a la ciudad de las Burgas y compraba La Voz en la única librería donde se vendía, la Viuda de Lisardo, en la calle de Lamas Carvajal. Entonces, suspira, «...La Voz abarcaba las noticias de toda Galicia, en especial de La Coruña, que eran las que más me interesaban a mí, muy especialmente las deportivas, por ser un acérrimo seguidor deportivista; pero, poco a poco, el periódico fue transformando su información hasta llegar a la que se emite actualmente... (edición de Ourense)...«..ignoro dónde se editará, me imagino que en Vigo...». En 1959 La Voz no era todavía un periódico regional; en la medida en que, aceleradamente, se expandió por toda Galicia, hubo que equilibrar equitativamente los intereses generales. ¿Qué dirían los ourensanos no deportivistas si las noticias procedentes de Riazor predominasen, sobre todo tratándose de un periódico que se edita en A Coruña y al que sigue reprochándosele su origen?