CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
17 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Le escucho a Boadella una gran verdad. «Los presidentes de Gobierno son hoy jefes de ventas y los ministros, viajantes de comercio. Sólo eso. Las que mandan de verdad son las empresas». Dice nada menos que Armani otra joya: «El lujo me da asco». Poder y dinero, dos chorradas. Me explico. El mundo vive en la ley de la selva del comercio, del business class. Ahora también China capita-lista. La gomina de los 80 se transformó en sonrisa de buen rollo con un par de palmadas-puñaladas en la espalda. Igual que antes. Lo importante es saber venderse y no hacer bien un trabajo. Es la sociedad que viaja a la velocidad del dinero. Se trata de tener y no de ser. La apariencia es más real que la realidad. Virtuales hasta el final. El humo de las mentiras triunfa sobre las verdades como puños. La política se ha convertido en el arte de prostituirse más y mejor. Los empresarios lo deciden todo. Los votantes somos ovejitas con menuda papeleta en la mano cada cuatro años. En los negocios nunca hay personas, sólo cifra y cifra. Somos más autómatas de lo que creemos. Nos hemos convertido en un estruendo de pasta, en el ruido del dinero. ¿Para morir cuánto antes y ser los más ricos del cementerio?