CARLOS GARCÍA BAYÓN
08 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Argentina, que ya al nombrarla emite música de plata, anda cabizbaja pasenado la Chacarita. Desde que comenzó el mesianismo de Perón y Evita todo se lo han llevado la corrupción, el nepotismo y las dictaduras que «hacían como los teros/ para esconder sus niditos:/ en un lao pegaban los gritos/ y en otro ponían los güevos». La vida argentina está hecha de muchos Bayones y Mosqueras que desde mis estirpes abonaron aquellas tierras. No puedo pasar, pues, sin sentarme a la orilla de sus males y dolores. ¡Qué días cuando media Galicia suspiraba en Buenos Aires y otra media cocía grelos y lacón en las lareiras! Luego cayó el tiempo. ¡Barajo! El tiempo es el signo de la paciencia de Dios, recuerda San Agustín. Y de la paciencia de los hombres, dicen los argentinos. Llora por ti, Argentina, llora por la plata de tu nombre, de los tangos y el peso nacional. Pero lo que ahora conviene, argentinos, es tener la espada de Roldán llena de reliquias o las boleadoras de Martín Fierro y arrearle a tanto redentor. Y si no llega, meterle al rancho político, igual que los Borgia, belladona, cicuta y que exploten como Rasputín. ¿De acuerdo? No nos olvidemos del reloj pues, según Sartre, dadas las tres es demasiado tarde. Porque, Argentina, te han dejado sin plata y sin nombre.