CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
29 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Hoy no hay Liga. Qué paz. El fútbol no puede ser tan importante. Es sólo un juego y parece un asunto de Estado. A los periodistas nos piden ser conciencia crítica. Pues mi conciencia crítica me dice que es exagerada la atención que le prestamos a los futbolistas, a los presidentes de los clubes. Ellos no deciden nada. Son carne de circo, puro entretenimiento, payasos en calzoncillos o mujeres barbudas en el palco. Su aportación a la sociedad no es más que ocio de fin de semana. Tenemos que utilizar la razón, además del corazón, y colocar los asuntos del balón en su justo lugar: la cartelera de espectáculos. Ya sé que cualquier fan pone pasión en su entrega, ya sé que el deporte rey es religión para muchos, pero debo advertir del riesgo que se corre por ese camino. El dinero que ganan no se corresponde con lo que aportan a la sociedad. Es triste mirar lo que pasa en Argentina y pensar que las barras bravas darían todos sus ahorros por ver a Diego en la cancha de Boca. No puede ser. Lo más importante es nuestra vida, el día a día, y en ese día a día es lamentable que influyan tanto unos chavales consentidos y unos presidentes que lo más inteligente que dicen es como el ladrido de Pluto.