«EL PRESIDENTE ESTÁ OCUPADO» / Federico Abascal

La Voz

OPINIÓN

A veces las críticas sirven de pedestal al criticado, y las vertidas por el Gobierno y el PP contra Zapatero con motivo de su viaje a Rabat han proporcionado al líder del PSOE una tarima pública desde la que exhibirse como estadista en ciernes. El suelo de los políticos es, sin embargo, inestable, y lo que Zapatero ha podido elevarse gracias a las arremetidas populares, podría haber descendido por los elogios del primer ministro marroquí, Abderraman Yusufi. Al calificar a su huesped de valiente y responsable al no haberse dejado intimidar por la tormenta mediática desatada contra él, Yusufi no le hace ningún favor sino que le utiliza para lanzar contra el Gobierno de Madrid una andanada parabólica. Pero al margen de cualquier interpretación, el desplazamiento de Zapatero al epicentro del problema hispanomarroquí se está calificando de altamente positivo o de positivo a secas, excepto desde el Gobierno y el PP, que ayer prolongaban su ofensiva dialéctica. Hay escenas estrafalarias en la política española, y una de ellas sería el telefonazo de Zapatero a La Moncloa, ayer, para rendir a Aznar cuentas de su viaje. Pero Aznar estaba ocupado y no se puso al teléfono, aunque Zapatero, y así lo dijo a la prensa, esperaba respuesta a su llamada. Mientras este intento de comunicación se realizaba desde Ferraz, Javier Arenas subía el tono de la crítica a Zapatero al afirmar que la visita de éste a Marruecos constituye una operación contra el Gobierno de España y «lamentamos que el señor Zapatero se haya prestado a una operación contra el Gobierno de España». Zapatero se habría dejado manipular inconsciente o irresponsablemente por el Gobierno marroquí, según Arenas. A mediodía de ayer se apostaba por el momento en que Aznar respondería a la llamada de Zapatero. Las apuestas se abrían a tres opciones: hoy, mañana o nunca. Con una cuarta: respuesta de La Moncloa indicando al líder socialista que informara del viaje a su homólogo Arenas.