SE ECHARÁN DE MENOS

La Voz

OPINIÓN

PEDRO ARIAS VEIRA

05 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Don Manuel y Beiras han hecho las paces. Se abre una nueva era en el Parlamento gallego. Ya no bastará percibir la voz tonante de los líderes para conocer la opinión de cada cual. Habrá que afinar el intelecto. Quizás todos salgamos ganando, salvo los cronistas del hemiciclo. Pero a Fraga y Beiras no les será fácil vencer la nostalgia de sus grandes contiendas. Al fin y al cabo Fraga debe a Beiras el tener un verdadero enemigo, una personificación del mal. Sus mejores intervenciones parlamentarias las debe a las descalificaciones totalizantes de Beiras. Churchill necesitó de Hitler para demostrar la dimensión de su figura, al igual que Roosevelt de la agresión japonesa. Por su parte Beiras resucitó al BNG ante la llegada de Fraga y creció exponencialmente encarnando la oposición radical al angustioso imaginario del pasado. El Parlamento gallego adquirió así unas verdaderas señas de identidad diferenciales. Pero ha llegado Bin Laden; las escenografías de los males reales las trae una globalización sin retóricas parlamentarias. Los electores gallegos mostraron su disgusto en las autonómicas de octubre con los excesos de la representación a la gallega de buenos y malos. PP y BNG perdieron base social, y tampoco el PSOE recogió todo lo perdido. Como personajes de Pirandello nuestros líderes andan a la busca de un guión para los tiempos sin cólera. Fraga echará de menos la ira de Beiras y éste quizás piense, como la izquierda postfranquista, que contra Fraga vivía mejor. Estéticamente el guión anterior era más atractivo; como dijo Ionesco de Sartre, «hubiera sido preferible que persistiera en el error». Pero no hay que desesperar, la nueva armonía puede quedar en una nube de verano. No es concebible que Fraga y Beiras se pongan a debatir como dos tecnócratas postmodernos, como dos políticos sin atributos, la composición reglamentaria la Agencia de Evaluación de la LOU. A don Manuel le van los grandes temas de la patria y a Beiras las grandes transformaciones estructurales. No es fácil consensuarlos. Tengamos paciencia, a lo mejor rompen pronto y volvemos a los grandes debates. De todas formas, en medio de la balbuceante reconciliación, el gesto de Fraga de dirigirse al escaño de Beiras y el de Xosé Manuel de anticiparse a su llegada, fue, sin mediar palabra, el más directo, polisémico y emotivo discurso que nos han ofrecido nunca. A la altura de los viejos tiempos.