EL DIÁLOGO

La Voz

OPINIÓN

JUAN CARLOS MARTÍNEZ

05 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Ha llegado la paz. Y no porque Touriño haya cambiado nada, que ya bastante pacífico nos vino, sino porque los otros dos grandes protagonistas de la política gallega, Fraga y Beiras, se han chocado por fin esas cinco, sin miedo al incendio, de una parte, ni a las plagas, de otra. Felicidades, pues, que bastante guerra hay ya. El gesto nos promete un futuro inmediato de intercambio de ideas y no de insultos; se revaloriza el Parlamento, que, como su nombre indica, es ámbito de las palabras; se guarda el rodillo y se demuestra que los depositarios de la soberanía popular son rivales, no enemigos. Esto es un cambio. Y como todos los cambios, cuesta. Por ejemplo, el gasto que innumerables militantes nacionalistas habían hecho en ZZ ideológico para exterminar la peste Fraga se quedan ahora con el antibiótico en stock, convocados a escuchar el diálogo. ¿Quién se lo amortiza? Y esas furias del PP, que no entienden lo de a enemigo que huye, puente de plata, entrenados y ascendidos para machacar al contrario hasta el despelleje, ¿a quién le aplican ahora el ferrete estentóreo? Que aprendan de Jaime Pita. Cuando creía que el jefe levantaba la mano para hacerle una trompetilla a Beiras, va y se la choca al Jack Palance de Brión. El historial volcánico de las broncas de Pita, apagado de repente por un gesto. Pues no problem: como el soldado del clásico, «requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada». Un caballero. Como todos los de su pueblo, claro.