INDUSTRIA Y SERVICIOS EN ALZA

La Voz

OPINIÓN

JOSÉ MANUEL ROMAY BECCARÍA

04 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El cambio de siglo obliga a una reflexión sobre las potencialidades de futuro de Galicia. En anteriores colaboraciones hemos venido utilizando, como base para esa reflexión, el estudio Galicia, un proyecto en expansión, de Víctor Pérez Díaz y Juan Carlos Rodríguez. Según los autores, el sector primario gallego se ha modernizado de acuerdo con las exigencias de los mercados, y ha dado lugar a procesos transformadores de los que han surgido empresas líderes en España. Fortalezas similares se encuentran en los sectores secundario y terciario. Nuestra industria manufacturera captura cada vez más valor añadido. Los casos gallegos de adaptación de los modos de producción más avanzados, como es el de la producción flexible basada en el just in time y del que Inditex (Zara), primero, y Adolfo Domínguez, después, son notables ejemplos de éxito. Ambos son casos de gran visión empresarial, pero acompañada de la adopción y la adaptación de las mejores técnicas productivas y organizativas que se estaban ensayando fuera de España (en Japón, en concreto). En los últimos cinco años, más de dos tercios de las empresas industriales han acometido cambios en los diseños y procesos de fabricación y más de tres cuartos han acometido cambios de modelos y productos, lo que da una imagen nítida de dinamismo empesarial. La proporción de personal empleado en I+D (investigación y desarrollo) en Galicia crece más que en España (pasó del 0,1% en el 89 al 0,5 en el 98, y la española, del 0,5 al 0,7%). Sector terciario La economía de servicios empieza a despegar a más velocidad que la española. Desde mediados de los 70, el empleo en el sector ha pasado del 25% al 50% (en España, del 40 al 60%). El turismo representa ya en Galicia un notable 6% del PIB. De 1982 a 1998, han aumentado en más de dos tercios los establecimientos hosteleros y se ha multiplicado por más de dos el turismo hotelero. El número de personas que han residido en casas de labranza y otros establecimientos de turismo rural casi se ha multiplicado por 4 en cuatro años. Que en un año el número de viajeros pase de 4,5 a 6,5 millones, en buena medida debido al Xacobeo 1999, ofrece una pista muy clara de las enormes posibilidades de desarrollo del turismo de pequeñas masas. El liderazgo de la Administración Fraga en este campo me parece también fuera de duda. El comercio al por menor y mayor asiste en Galicia a su modernización y consolidación. Gadisa adquirió Claudio, Froiz otras varias empresas y Vegonsa y Eroski se han aliado. El primer puesto en el sector de la distribución gallega lo sigue ocupando una empresa local, Gadisa, y no multinacionales como en muchas otras regiones. Las perspectivas son optimistas. En los servicios empresariales estamos en general por debajo de las medias españolas, aunque algún subsector (servicios ténicos de arquitectura e ingeniería y actividades relacionadas) creció en Galicia en el 97 un 25% y en España un 16%. Los servicios sociales son una tercera vía de terciarización de la economía gallega. En este subsector el ritmo de cambio gallego parece incluso más rápido que el español. Vistas las ventajas de nuestras bases inmateriales e identitarias, y las fortalezas de los distintos subsectores con mayor crecimiento, falta ahora decidir qué podemos hacer o seguir haciendo para mejorar aún más el ritmo de desarrollo. El trabajo de Pérez-Díaz y Rodríguez proporciona algunas interesantes claves que examinaremos en próximos artículos.