MANUEL-LUIS CASAL DERREY
01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Hay semanas que es difícil elegir tema: clonación humana con fines terapéuticos, detección experimental de la atmósfera de un lejano y caliente planeta, escasez de energía eléctrica y atribuir a Edison lo que sería responsabilidad de Faraday y Oersted... Voy con el más polémico. Siento envidia de que se llamen madres (y no padres) esas células con potencialidad para convertirse en cualquier tipo de tejido. Además, me gustaría dejar claro que los embriones, clonados en el laboratorio, se crean con el fin específico terapéutico. Si no fuese así, no existirían. Por lo tanto, no se está jugando con la vida humana (como dice un obispo), sino que se está tratando de: encontrar remedio a enfermedades, que convierten a los seres humanos en piltrafas (como las cerebrales), que provocan fallecimientos prematuros (como las cardíacas), que originan graves secuelas (diabetes), restaurar tejidos dañados y un largo etcétera, que sólo la experimentación sistemática y responsable podrá alumbrar en un futuro. Ésta es la oportunidad de España: potenciar la clonación terapéutica, atrayendo a investigadores que no pueden realizar el trabajo en su país, como en USA, por ejemplo.