LA DESCONOCIDA REALIDAD DE FERROL

La Voz

OPINIÓN

ARTURO LEZCANO El lector -los lectores- es, como todo el mundo, irregular en su «producción». Hay semanas en que se acumulan los correos, de tal manera que algunas respuestas deben esperar, y otras de muy escasa correspondencia. Es el caso presente. Sin embargo la cantidad no necesariamente coincide con la calidad. Algunas contrariedades expresas van más allá de lo que ahora suele denominarse equivocadamente asuntos «puntuales», es decir, concretos, específicos, etc. Una carta en particular vuelve sobre el endémico tema de la injusta marginación de Ferrol, una de las ciudades más vivas de Galicia desde su fundación, contra lo que pueda parecer. Otra aborda el tema de la diferencia entre iglesias cristianas.

01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

José Ángel Anidos Nogueira se dirige al Amigo del Lector, pero esta vez con nombre y apellidos, porque recuerda «...la especial relación que, supongo, ha tenido con una ciudad en la que ha dirigido un periódico, Ferrol». Anidos supone muy bien y desde luego puede estar absolutamente seguro de que personalmente Ferrol me tiene, y me tuvo desde que lo conocí, en primera línea de reivindicación. Sencillamente porque soy ferrolano de doble descendencia y, además, porque esta ciudad, increíblemente casi desconocida por muchos gallegos, no merece ni ha merecido nunca que se la ignore y, lo que es peor, se la condene so pretexto, precisamente, de sus crisis cíclicas. Como bien dice Anidos «...No es necesario traer aquí la historia de esta característica zona urbana ni la importancia demográfica de la misma, que conforma conjuntamente con Narón la tercera población de Galicia. En consecuencia -pide- creo que este importante porcentaje de ciudadanos debe recibir al menos el mismo trato informativo que el resto de la comunidad...». La Voz de Ferrol Y es en este punto, nos parece, donde el corresponsal se deja llevar más por algunos ejemplos aislados que por la política informartiva de La Voz en general alrededor de Ferrol. Cita informes en los cuales no aparecen ciertos proyectos de relieve como el nuevo puerto exterior, «ya en ejecución», o los planes de rehabilitación y conservación del céntrico barrio de la Magdalena y el puerto. Lógicamente a los ferrolanos todo cuanto se diga para airear sus esfuerzos de desarrollo, que empiezan a ser coronados por el éxito, debe de parecerles poco. Sin embargo en el caso particular de la antigua Ciudad Departamental es preciso considerar que, por lo que a La Voz se refiere, sus páginas comarcales alcanzan una difusión que convierten a La Voz de Ferrol en el segundo diario gallego, en cuyas páginas se derrocha ferrolanismo, naturalmente. Los ferrolanos, en vanguardia Es posible, pero excepcional, que se produzcan omisiones en páginas generales. Crea Anidos, sin embargo, que durante años y años La Voz fue la única caja de resonancia de la ciudad y en otros períodos, esporádicos, la de mayor radio de acción con diferencia, estoy en condiciones de asegurárselo a usted. Por último quiero repetir -profesionalmente lo he hecho muchas veces- que los primeros propagandistas de Ferrol deben ser los ferrolanos, sin caer en la tentación de culpar sistemáticamente a poderes lejanos. «Frivolidad» Desde Vigo, Julio Castro Pérez deplora la «frivolidad» en que, con frecuencia a su juicio, incurre La Voz, en la última página pero también en otras. Remitiendo a una información titulada El mestizaje religioso en Ourense, critica que al hablar de un colegio en el cual se dan clases de religión católica y evangelista, cosa no habitual hasta ahora, «...el autor resume las diferencias entre las dos religiones de la siguiente manera: ''para los evangelistas la cabeza de la iglesia es Cristo, mientras que para los católicos lo es el Papa. En el resto, las creencias son prácticamente las mismas ya que se basan en el texto de la Biblia''.» Castro señala en tres puntos coincidencias y diferencias entre católicos y evangelistas. Por ejemplo que en ambos casos la cabeza es Cristo, pero para los católicos representada ante el mundo por el Papa; que los católicos no se basan sólo en la Biblia sino también en la Tradición; y que en general los evangelistas conocen mejor la Biblia que los católicos. Bueno, efectivamente, pero el firmante de la carta bien podría añadir que para los evangelistas la iglesia es la iglesia invisible, o sea, la constituida por aquellos que, gracias exclusivamente a los méritos de Cristo, se justifican por la fe y no por las obras en doble sentido, su mérito personal y los sacramentos, entre otras discrepancias sustanciales. Resumir en pocas líneas un estudio comparativo de credos no es nada fácil, como el amigo Castro Pérez demuestra y, desde luego, el Amigo del Lector.