CÓMPLICES NEUTRALES

La Voz

OPINIÓN

MARÍA XOSÉ PORTEIRO HABITACIÓN PROPIA

25 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Durante el primer Foro Internacional sobre la Prostitución celebrado recientemente en Vigo se planteó la necesidad de hacer visible una situación de injusticia y explotación ante la que casi todo el mundo prefiere mirar hacia otro lado. La prostitución no es una prioridad en la agenda política porque tampoco está entre las preocupaciones más directas de los ciudadanos, de ahí que el objetivo de crear un cierto estado de conciencia sea de por sí complejo y de largo recorrido. En todo caso, resulta imprescindible para abordar esta asignatura pendiente de sociedades que dicen fundamentar su sistema de garantía de derechos y deberes en la igualdad y la justicia. La prostitución no es el oficio más viejo del mundo porque para serlo debería ser compatible con la dignidad de su cometido. Sí es una de las formas más antiguas de explotación de seres humanos. Tanto como la esclavitud, con la que comparte el hecho de que para que haya esclavos tiene que haber quien los compre y quien los venda y del mismo modo que para que exista corrupción tiene que haber un corruptor y un corrompido. Nunca es una vía de dirección única, pero la comodidad y la falta de información sobre el turbio negocio que la sostiene hacen posible una impresión fácil y superficial que considera que el problema son las prostitutas sin pensar en que para que ellas existan tiene que haber clientes-prostituidores y mercaderes-proxenetas que posibiliten este tráfico de seres humanos. En 1999, Suecia promulgó una ley que penaliza la compra de servicios sexuales y reconoce la prostitución como una forma de violencia contra quienes son sometidas a ella. Las sanciones van desde una multa hasta seis meses de prisión. Por primera vez unos legisladores han reparado en algo aparentemente obvio pero no percibido: la oferta sólo es viable si existe una demanda de forma que la ley sueca culpabiliza al demandante y le hace responsable del delito. Desde su entrada en vigor, la prostitución callejera en Suecia ha descendido en un 70% y la de locales cerrados en un 50%. La investigación realizada hasta la fecha sobre el impacto producido sobre estos delitos dice que la ley desalienta y dificulta la labor de los proxenetas y que supuso un incremento del estímulo para policías y fiscales a la hora de investigar y perseguir a proxenetas y traficantes. Tres grandes mafias multinacionales operan en el mundo: narcotráfico, tráfico de mujeres y contrabando de armas, en este mismo orden según el volumen de negocio generado. El primero y el último se persiguen de oficio. El tráfico de mujeres, la prostitución como esclavitud, sigue viéndose como un asunto privado pese a estar reconocido como una de las mayores formas de violencia de género. También nos concierne. La neutralidad en este caso es una forma de complicidad con los criminales.