FRÍO EN EL ALMA

La Voz

OPINIÓN

FRAN SEVILLA / ENVIADO ESPECIAL DE RNE A AFGANISTÁN

20 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La cama está vacía. Alfonso Rojo se había encargado de buscar un colchón para que Julio tuviera un hueco donde dormir junto a nosotros. Es una habitación de hotel que le hubiera gustado. Con las paredes agujereadas por las balas, los cristales rotos, sin luz y sin agua. Pero la cama ha seguido vacía. Julio, que siempre llegaba, tarde o temprano, no ha llegado esta vez. No era bueno ni malo, no era simpático ni antipático; era como todos los que formamos la tribu: a veces abierto, otras introvertido; a veces sencillo, a veces fantasma cuando hay que presumir; humano y apasionado por su trabajo, dispuesto a jugársela cuando había que jugársela. Teníamos la misma edad y la misma pasión. No queríamos que nadie nos contara la historia, con minúsculas; queríamos ser nosotros los que la contáramos. En eso estábamos y seguimos estando. El único homenaje posible a Julio es seguir en la brecha, haciendo este oficio que sólo se aprende en una de las escuelas más terribles y amargas. Julio lo sabía, yo lo sé; pero somos unos privilegiados. Hasta el día en el que la diosa Fortuna decide darte la espalda. Pero hay otros dioses. Julio, acuérdate de ajustarte el sonotone para escuchar bien lo que te diga el San Pedro de nuestro paraíso. ¡Ah! Julito, no se te olvide buscarnos un colchón a Alfonso y a mí y hacernos un hueco. Cualquier día estaremos contigo contando otras batallas. Cúidate y procura abrigarte por nosotros, porque nosotros hoy tenemos el frío metido en el alma y ninguna manta puede quitárnoslo.