CENTRAR LA CRISIS: UN DECÁLOGO PESQUERO

La Voz

OPINIÓN

F. LÓPEZ CAPONT TECNÓLOGO PESQUERO TRIBUNA

13 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Es difícil reducir la crisis pesquera a un decálogo, pero hay que airear ideas para contrastarlas. Esto es lo que busca esta incompleta lista, fácil de aumentar. Frente al optimismo de la Administración, la industria habla de crisis; por eso y sin que el orden presuponga preferencia, reviso algunas cuestiones que hoy navegan por nuestras costas: 1. Somos un país de pescado caro, que sube al máximo en el marisco. Esto nos hace buenos importadores de los colegas de la Comunidad, que nunca darán facilidades -van en su contra- para que aumentemos capturas. En Portugal es igual y como el consumo crece, aumentarán las importaciones. El exportar, masivamente, sardina en conserva, ya es historia. 2. Ahora aparece la sardina, con un aceptable precio alto en relación al internacional. Esto obliga a replantear su pesquería; la conserva -en especial la marroquí- es de libre importación y sus empresas tuvieron créditos comunitarios. Hay que revisar esto, pero en conjunto. La subvención comunitaria para congelar sobrantes de lonja es técnicamente inaceptable. 3. En merluza, somos el gran consumidor mundial; es básica, con una alta tecnología histórica, pero esto cambió: viene la malla de 100 milímetros e inutiliza millones de redes; desguazan barcos y los colegas europeos inventan vedas, descartes, boxes y siguen los históricos. Sudamérica exporta más y Namibia, Chile, Malvinas, etcétera, acusan sobrepesca. El rotulado legal no dice nada, pues se filetean otras especies, incluso la rosada. El futuro transporte aéreo a Vigo desvalorizará el fresco y es difícil recuperar el mítico Gran Sol y otros caladeros. 4. La piscicultura es realidad, pero no producimos buena harina para piensos. El ya importante rodaballo, al comer, distingue si es harina de pescado fresco y nos obliga a importarla. Otras prometedoras crianzas que se inician, también exigen proteínas de alta calidad; esto impide conseguir los bajos costes de otros países, productores de harina. 5. El Mercado Único aporta jugosos fondos, hasta en desguaces, pero busca la libre importación de pescado y como es más barato en otros países, afecta adversamente a nuestra flota. 6. Los túnidos son un mundo aparte. En el Mediterráneo desaparecen. Nuestra joya, el bonito del norte, sigue sin apoyos comunitarios. Mandan las multinacionales que manejan, no sólo el congelado, sino incluso la conserva de Extremo Oriente. El sistema más ecológico es el curricán, pero su problema está en que el precio de los túnidos lo condicionan desde fuera. 7. Los pesqueros no son sólo barcos: son redes y marineros. Al desguazar el 40% perdemos embarcaciones, pero detrás hay un aporte de pescado (en fresco y para la industria) y empleos que se multiplican en tierra. 8. En marisco gallego hay datos, subvenciones y opiniones para todos los gustos, pero mandan la importación y la madre Naturaleza (término del padre Feijoo). Lo confima la desfeita de los moluscos de las previstas riadas de invierno, con consecuencias futuras. 9. La globalización es también importación libre de pescado a bajo precio, incluso con certificado sanitario válido. Con petróleo barato, otros están mejor situados que los boniteros o arrastreros gallegos. Pescar en Túnez, Yemen, etcétera, con la familia en el Barbanza, no es rentable. La pesca es global: El Niño y la descarga de anchoveta afectan a los gallineros de Coren. 10. Crece la burocracia y no sólo gallega, ante nuevas exigencias. Surgen batallas con otras autonomías. La pesca gallega tiene muy poco margen legal en Namibia, las Malvinas, en el pez espada, bacalao y fletán, en las importaciones, etcétera, pero debe y es posible simplificar trámites autonómicos. Termino; cualquiera, y más los afectados, podrían aumentar este decálogo, pero del mismo resalta una realidad: la pesca es un sector internacional y la situación en Galicia hay que verla ya con planteamientos modernos superiores a los regionales.