EL LOCO DEL ÁNTRAX

La Voz

OPINIÓN

MANUEL ALCÁNTARA AL DÍA

11 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El FBI, que últimamente no da una en el blanco, apunta que la persona que puede estar detrás de los envíos con ántrax es un hombre maduro, posiblemente nacido -malnacido sería mejor decir- en EE UU, y con cultura media. La verdad es que son datos que atañen a media población: en Norteamérica ha nacido mucha gente que atraviesa ahora la madurez a la que de un modo benévolo puede atribuirse una cultura media. De todas maneras, se ha dado un gran paso: se sospecha que el que se gasta su dinero en sellos para mandar misivas envenenadas no es un islámico con turbante de siete vueltas, sino un gringo con gorra de visera. Se supone que se trata de un desequilibrado, pero con muy mala leche, no de esos que lo pasan en grande y no tienen ningún inconveniente en ponerse un gorro con cascabeles para hacer más fácil su identificación. ¿Cómo encontrarlo? Urge hallar a este demente. La Agencia Federal tiene a 5.000 hombres destinados a la investigación, pero hay que reconocer que es difícil encontrarlo. Hay más paranoicos que ventanas y si se detuviera a todos no habría celdas suficientes. Lo mismo puede ser un ejecutivo atildado que un harapiento, un blanco que un negro, un resentido que un triunfador, y ¿por qué no va a tratarse de una mujer?