EL VOTO JUVENIL

La Voz

OPINIÓN

PEDRO VILLALAR

08 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Con ocasión de la huelga contra la reforma universitaria el pasado miércoles, diversos medios -TVE a la cabeza- utilizaron el legítimo recurso de desacreditar las movilizaciones por el procedimiento de poner en duda la racionalidad de los móviles de los estudiantes. Ciertamente, de algunas entrevistas informales, que por escasas no tenían valor representativo, se desprendía que algunos manifestantes no conocían el proyecto de ley, por lo que su presencia en los actos de rechazo era puramente intuitiva o se debía a la capacidad de arrastre de sus compañeros. Este argumento es extraordinariamente peligroso porque esos mismos estudiantes, todos mayores de 18 años, también votan en las elecciones. Y la pregunta es obvia: ¿habrá que llegar a la conclusión de que nuestros procesos democráticos están viciados y son inservibles porque un segmento seguramente no desdeñable del electorado no se ha informado suficientemente de las distintas ofertas políticas en liza? La democracia no es perfecta pero, como decía Churchill, es el menos malo de todos los regímenes conocidos. No es de ley desacreditarla exhibiendo alguno de sus conocidos y menos evitables defectos.