LA ANALOGÍA POLÍTICA

La Voz

OPINIÓN

XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS

26 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El acusado simplismo que caracteriza nuestro discurso político, muy agravado por el andacio de lenguaje correcto con el que nos vemos obligados a analizar los conflictos, está repercutiendo en la generación de diagnósticos falsos que, además de poner de manifiesto la facilidad con la que el público se traga las ruedas de molino, lastran la formulación y aplicación de políticas adecuadas. Y para muestra, vamos a referirnos a lo que por aquí se cuenta de la pacificación del Ulster. Lo primero que se nos dijo, y que pasó a formar parte de los tópicos informativos, es que el caso vasco y el irlandés no tienen nada que ver entre sí, y que si el laborista Tony Blair insistía en la línea de negociación iniciada por el conservador John Major, que aguantó numerosos atentados y obligó al Estado a sentarse con los grupos armados y con sus representantes políticos, nadie de aquí debería darse por aludido. Así las cosas, mientras se insistía en que no hay nada de que hablar y que toda distinción es sospechosa, llegó el atentado de las Torres Gemelas y abrió el paso al discurso exactamente contrario: el terrorismo es igual en todas partes, y se combate en todo el mundo de la misma manera, y si antes nos negábamos a comparar el IRA con ETA, muy pronto estuvimos de acuerdo en relacionar al BNG con Bin Laden y al que tiró el huevo del Toural con el que empotró los aviones en las Twin Towers. En resumen, que nada que ver con Irlanda, pero igualitos a los de Afganistán. Pero, pasado otro mes, el IRA empieza a destruir el armamento, y el ejercito británico se apresura a desmantelar algunas bases. Y, si bien es cierto que todo el mundo percibe que falta un largo camino por recorrer, todos se apresuran a decir que el proceso debe continuar adelante, pasando incluso sobre los muertos que generen los posibles incontrolados. Y es ahora cuando lo que antes no era comparable, empieza a ser cuspidiño, y cuando el propio Rajoy se pasa el día conjugando verbos que tienen por sujeto común a ETA y al IRA. Líbreme Dios, por supuesto, de enseñarle a Mariano Rajoy como se habla. Pero no le vendrá mal si le recuerdo que está comparando lo que antes decía que no se puede comparar, y que, puestos a hablar de que ETA se queda sóla por no entregar las armas, también podría reconocer que él se queda sólo -¡con Iturgaiz!- en el manido discurso del no hay nada que hablar. Es verdad que el IRA demuestra mayor realismo que ETA. Pero, si esa comparación es posible, también nos dejarán comparar a Blair con Aznar y a Mayor Oreja con Mo Mowlan. Y, aunque toda analogía implica una diferencia, creo que ésta que acabo de hacer se mueve entre la noche y el día.