Y «DIOS» HABLÓ

La Voz

OPINIÓN

ANXO LUGILDE

18 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Alá había mandado hasta ayer en la campaña gallega. En el Monte do Gozo -¿dónde mejor?- Aznar lo vio claro: «Esto no está para bromas». Hay guerra contra el infiel -o el talismán, según el alcalde de Santa Comba- y sólo Don Manuel puede impedir el advenimiento de una Galicia sarracena e impía. Tal vez Aznar informase a Bush junior sobre la revelación del monte compostelano en su posterior conversación telefónica, privada y televisada. Mientras tanto Dios, como bautizó un día Txiqui Benegas a Felipe González, estaba callado. El alcalde de A Coruña y el propio Touriño se habían escorado hacia el PP al rechazar una coalición que sentase a Beiras en la presidencia de la Xunta. Y como ya había hecho en el País Vasco, las críticas de Felipe a tan peligrosa amistad estaban cantadas. Pero en Galicia apenas habló entre líneas. Prefirió hacerlo desde Andalucía para pedir a Touriño que aclare cómo se gobernaría Galicia si Fraga pierde la mayoría. Al candidato socialista sólo le queda un día -hoy- para resolver el gran enigma antes de que abran las urnas.