LOIS BLANCO
10 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La oportunidad del silencio es una vieja teoría política recuperada para las masas por los autores de libros sobre inteligencia emocional. El silencio permite a políticos banales ocultar sus debilidades, y a políticos inteligentes driblar los caminos que conducen a precipicios. Desde que en Kabul los misiles derriban muros de barro, Beiras se ha empeñado en vestirse de Quijote para, en una revisión distorsionada de Cervantes, defender a los gallegos de los «matamouros» que él mismo ha construido: Aznar, entre ellos. Al enarbolar la bandera anti-gringa, habrá agitado hasta la extenuación a su público en los mítines. ¿Pero qué piensan los que no fueron? Esos miles que dudan sobre cuál es la mejor opción a la alternativa de doce años de gobierno de Fraga; otro Quijote que yerra cuando rompe los silencios o teoriza sobre las mujeres y la carne. El precipicio al que se asomó Beiras no le producirá vértigo a él ni a miles de votantes nacionalistas, pero ha colaborado a que el PSOE se presente desde ayer ante el electorado como una tercera vía independiente. La suerte está echada.