ROBERTO L. BLANCO VALDÉS
06 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Eu sempre admirei, e admiro, ás culturas que realmente son auténticas. Aínda que o certo é que cada vez fican menos medios culturais que se poidan considerar deste xeito. E, precisamente por este feito, aprecio cada vez máis ás culturas que verdadeiramente seguen a ser auténticas». Más claro agua. Ya sabemos que el señor Beiras, que ayer respondía con tal sinceridad a una pregunta de La Voz de Galicia sobre cuál era la cultura extranjera por la que sentía mas admiración, aprecia sobre todo las de los pueblos primitivos, las únicas auténticas -es decir, puras- que perviven ya en este mundo inauténtico -híbrido y mestizo- de comienzos del siglo XXI. Dos opciones ¿No sienten curiosidad por conocer la respuesta de Touriño? Aquí la tienen: «En xeral, coido que o mellor que ten o mundo é a pluralidade, a diversidade cultural, a multietnicidade, a mestizaxe e a convivencia entre culturas. Paréceme que iso é o máis rico que pode existir». Touriño versus Beiras. O, lo que es igual, pluralidad frente a pureza. ¡Un abismo cultural! Sí, sí, por más que unos se empeñen en evidenciar que esta campaña es sólo un pulso entre el Partido Popular y la pérfida coalición Xosé Manuel Beiras-Emilio Pérez Touriño; y que otros pujen por demostrar que aquéllos son casi intercambiables, la verdad es que en la izquierda compiten dos opciones: una que es nacionalista, y otra que es galleguista y federal, pero no nacionalista. Proyectos culturales Para constatar que no es esa una diferencia baladí, basta con prestar atención a unas palabras que expresan los proyectos culturales respectivos que Beiras y Touriño impulsarían desde la presidencia de la Xunta: Beiras uno de normalización cultural de signo vernáculo y carácter etnicista, que vendría, coherentemente, a completar las políticas de normalización lingüística excluyentes que defiende el Bloque Nacionalista Galego desde hace muchos años; Pérez Touriño, uno abierto y plural, que partiría de que la auténtica Galicia es la real, la que ya existe. Las pruebas de lo que digo están bien a la vista: basta con observar lo que han hecho durante casi veinte años CiU y el Partido Nacionalista Vasco en sus dos comunidades. Si ustedes quieren eso para aquí, no deben votar al PSdeG; deben hacerlo al BNG. Y, después, que Dios los coja confesados.