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DIMISIÓN Y NUEVA ESCENA

La Voz

OPINIÓN

FEDERICO ABASCAL

19 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Con la dimisión de Pilar Valiente, presidenta de la CNMV, al Gobierno del PP se le desmorona un baluarte defensivo en la investigación judicial, legislativa y mediática de Gescatera, pero el mismo día, y casi a la misma hora, al PSOE se le reabre el frente de los fondos reservados, con dos de sus ex-ministros de Interior sentados en el banquillo, para responder del presunto saqueo de esos fondos desde 1983 a 1993. Se trata de dos asuntos muy diferentes, pues mientras las supuestas responsabilidades políticas derivadas del escándalo Gescartera son de rabiosa actualidad, por la presunta malversación de los fondos reservados ya ha pagado el PSOE el precio de dos derrotas electorales, lo que se considera en democracia expiación suficiente. Sólo quedarían por purgarse las presuntas responsabilidades penales de los ex-ministros Barrionuevo y Corcuera, a quienes acompañan algunos cuadros intermedios, pero de modo individual, sin que unas hipotéticas condenas pudieran extenderse al colectivo socialista, renovado en su dirección, en su estrategia y en su talante. Va a resultar, sin embargo, difícil que el progresivo acoso de los hechos de Gescartera no inspire al PP la idea de recurrir nuevamente a la estrategia del calamar, soltando tinta hacia el adversario político para embadurnar el panorama, es decir, la vida pública. La comisión parlamentaria que ha iniciado la investigación del escándalo financiero escuchó ayer sin impacientarse el silencio tenaz de los dos primeros comparecientes, Antonio Camacho y Pilar Giménez-Reyna, que ya han tenido y seguirán teniendo oportunidades de explayarse ante la juez Palacios. Y esa doble mudez no produjo ninguna frustración entre los diputados, pues todos ellos encontraban más locuaz y aclaratoria la dimisión de Pilar Valiente que todo lo que pudieran haber dicho los dos implicados enmudecidos. Esa dimisión, que podría haberse decidido hace tres meses, cuando estalló el asunto, y pensaba aplazarse hasta el fin de la comisión parlamentaria, ha producido el efecto inmediato de dejar a los ministerios económicos a la intemperie, sin personajes interpuestos entre el escándalo y ellos mismos. El líder socialista Rodríguez Zapatero empleaba ayer sus maneras más suaves para decir, refiriéndose a la dimisión de Pilar Valiente, que «esto lógicamente puede abrir un escenario político de responsabilidades en otro ámbito», frase más circunspecta que la de un portavoz de IU, según el cual «están cayendo los eslabones intermedios, los cortafuegos intermedios...., y nosotros empezamos a subir escalones en las responsabilidades políticas». Ante la escala de esas responsabilidades, el diputado popular Martínez-Pujalte rompió ayer el silencio impuesto por la mudez de los dos comparecientes para denunciar al PSOE por atacar las instituciones y, sólo porque empieza el juicio de los fondos reservados, por «unos cuantos ministros socialistas que se llevaron el dinero público». Este juicio puede durar de tres a cinco meses, y va a gastar mucha tinta, de calamar incluso. Pero la escena política la ha cambiado la dimisión de Pilar Valiente.