ARTURO LEZCANO / EL AMIGO DEL LECTOR Nos gustaría que todos los lectores de este espacio recordasen que si un número reducido insiste en volver sobre cuestiones ya expuestas y respondidas, además de disgustar a quienes tienen otros intereses, restan posibilidades de expresarse a terceras personas. El aspecto recurrente número uno es el de las lenguas. Cada dos semanas aproximadamente, a veces con un intervalo más corto, se relevan los opinantes, agrupados en dos posiciones inconciliables: aquellos que desean un periódico escrito totalmente en gallego y aquellos otros que pretenden proscribir el idioma propio de Galicia. En ambos casos, los celosos defensores de su criterio examinan las páginas de La Voz de Galicia con lupa.
11 abr 2017 . Actualizado a las 17:12 h.Marcos Pita Varela, de A Coruña, censura el trabajo del Amigo del Lector, tildándolo de «Azote del Lector.» Está, excuso decirlo, en su derecho, lo cual no significa necesariamente que lo asista la razón. No soy, desde luego, el mejor juez, pero tampoco se trata de abrir una encuesta entre los lectores, que en su inmensa mayoría no parecen estar en desacuerdo con la línea de La Voz de Galicia, la cual, naturalmente, suscribimos. A Marcos Pita me permito recordarle -pues, según afirma, sigue esta sección desde el principio- que comunicaciones tan extensas como la suya no pueden, de ninguna manera, ser transcritas en su integridad, sencillamente porque aquélla está abierta a todos y todos tienen reservado un espacio. La Coruña Abundando en su disgusto, el remitente vuelve a hablar de «un periódico que siempre ha carecido de editorial», cualidad ya comentada aquí en más de una ocasión. Si este corresponsal objeta contradictoriamente que «no nos mojamos», ¿cómo puede atribuirnos «un cierto tono de desaire y un estilo irónico?» Tengo la impresión de que Marcos Pita, tras tan prolongado exordio, lo que se propone es defender la postura de Juan Villar de la Riera, de quien con toda probabilidad el Amigo del Lector tendría «mucho que aprender en cuestión de convicciones democráticas y de dominio del Derecho Constitucional.» El firmante de este correo debe de saberlo muy bien, puesto que ha «podido leer con antelación la carta de Villar en su totalidad», que tratamos aquí extensamente la semana pasada. El quid de este comunicado no es sino rechazar el sustantivo integrista en el caso de Villar y endilgárselo en exclusiva a Marta Núñez Nieto. «...Me parece indignante -escribe Pita- que haya puesto usted en un mismo plano a quien propugna la imposición del idioma gallego como único idioma de Galicia y a quien defiende la cooficialidad constitucional del gallego y el castellano y el derecho de cada cual de llamar a su ciudad según el idioma que libremente hable, sin imposiciones ni ''normalizaciones'' de ningún tipo...» Veamos. Integrismo no tiene sentido peyorativo alguno, salvo para quienes no quieren reconocer su postura. El diccionario lo define como «actitud de ciertos sectores religiosos, ideológicos, políticos, partidarios de la inalterabilidad de las doctrinas.» Para terminar, una cosa es «el derecho de cada cual de llamar a su ciudad según el idioma que libremente hable» y otra completamente distinta el nombre de una ciudad. Sin entrar ahora en cuestiones etimológicas, filológicas e históricas, insistimos, como en la respuesta a Villar de la Riera, que en tanto el Constitucional no sancione el recurso del Ayuntamiento de A Coruña, ésta deberá escribirse oficialmente así. Como demostración de que se trata de aspectos distintos, repárese en que La Voz de Galicia conserva esta forma porque corresponde a la de su tradición de más de un siglo, pero en la data de las noticias cotidianas, su Redacción central o la de su cuadernillo local se sitúa en A Coruña. Nos tememos, sin embargo, que este matiz no va a convencer ni a Villar de la Riera ni a Pita Varela ni a Marta Núñez Nieto, quienes lo tomarán como una simple sutileza. Finalmente, el Amigo del Lector nunca ha dicho que los partidarios de mantener el topónimo La Coruña, empezando por el alcalde Francisco Vázquez, constituyan «una minoría». Detalles de una violación Marga González, de Pontevedra, deplora que en un breve anunciando una vista oral en la Audiencia de Pontevedra, por violación, se recoja «hasta el último detalle del trato vejatorio al que fue sometida la víctima.» Y agrega, con dureza: «Quisiera recordarle al artífice de tal basura informativa de «reality show» que la vida da muchas vueltas y quizás, sólo quizás, reclame para sí el respeto que él o ella no ha tenido con los demás.» Ciertamente las conclusiones del fiscal están expresadas en términos crudos pero, a su juicio, exactos. El breve se limitaba a reproducirlas.