XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS
16 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Todos los manuales del periodismo insisten en que las vacaciones modifican la actitud de los lectores, y que eso obliga a modificar la forma de comunicarse con ellos. Por eso, aunque yo sé que ustedes me leen para descubrir mis maldades y cazar los gazapos del poder, este artículo les llega en clave contraria, para poner al descubierto las cosas buenas de una actualidad que nadie quiere comentar. Gescartera, por ejemplo, no es un fraude, ni una gestión catastrófica, ni el estallido de un modelo ilícito de financiación partidaria. Se trata sólo de una audaz y hábil maniobra, realizada desde Hacienda, para aflorar miles de millones de pesetas, negras como los pecados. Y por eso, si fuésemos ciudadanos responsables, estaríamos preparando ya el gran homenaje -póstumo- que Montoro se merece. ¿Y qué decir del robo de los sumarios de Marbella? Pues eso: que un sistema judicial eficaz y honrado como el nuestro, al darse cuenta de que el periplo judicial de Gil no es más que un cachondeo indecente, que retrasa la justicia del pueblo, decidió quitar obstáculos del camino e ir directamente al grano. Así podrán encarcelar a algunos chorizos, o escarmentar a algún alcalde como Prado Villapol, o desahuciar a un borracho tuberculoso, padre de tres niños, que no paga el alquiler. Porque eso es justicia guay, mientras lo de Gil es sólo un enredo para burgueses desocupados. ¿Y la Iglesia? Ni es rica, ni especula en Gescartera. Sólo experimenta fórmulas para suprimir, sin traumas, la fiesta del Domund. Y, hablando de traumas, no debemos olvidar a la familia Aznar-Botella, que, a pesar de su querencia por la privacidad y la sencillez, tuvo que sacrificar su veraneo castellonense e irse cerca del Rey. Porque sólo así se librará la real familia de los moscones de la prensa del corazón, que zumban sin piedad en torno a las regatas. ¡Patriotismo puro! La inflación no aumenta, sino que desacelera. El empleo no desacelera, sino que se comporta mejor que en la Europa sin paro. La bolsa no cae, sólo se reajusta. Los muertos del tráfico no son ni muchos ni pocos, sino «menos que el año pasado». Y el turismo no frena, sino que aumenta calidad. Aquí, en Galicia, ni llueve ni hace frío, sino que hay brumas matinales, vespertinas y nocturnas. La autovía del Noroeste no se retrasa, sino que evita ser inaugurada en elecciones. La financiación autonómica no disminuye en términos relativos, sino que aumenta en términos absolutos. Y Fraga no adelanta su campaña, sino que se sacrifica por Galicia. Claro que yo lo veo así porque tengo ojos de agosto. Lo malo es que, para muchos españoles, esta es la pura y simple verdad.