E. GONDREDO
11 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Todos tenemos un móvil en nuestras vidas: ser felices. Ahora la inmensa mayoría tiene otro móvil. El que usa para hablar con sus semejantes. Ya hay más teléfonos volantes que fijos. Las familias han multiplicado su gasto. Pero la explicación es bien sencilla: la gran necesidad de comunicarnos que sentimos. Por eso lee usted estas líneas.