CÉSAR CASAL GONZÁLEZ / DE SOL A SOL
09 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.¿Castelao o Castelar? Los dos. Ésa es la diferencia entre los ciudadanos del mundo y el reduccionismo nacionalista. Uno ni es nacionalista español ni europeo ni de El Bierzo. A uno lo que le va es creer que todos somos iguales, los de aquí y los de Bostwana. Me dicen que amar lo propio, a Castelao, es la mejor demostración de que se puede amar todo, a Castelar. ¿Por qué? ¿No es mejor partir ya del horizonte del mundo, amar desde la casilla de salida a Castelar y a Castelao? El nacionalismo, además, nunca es tan generoso e internacionalista. Es mucho más habitual que genere odio, enfrentamiento. Para amar lo de aquí, odio y me enfrento a lo de allí. Tenemos demasiados ejemplos apestosos de estas prácticas racistas. Muchos creen que la mejor manera de alabar el folclore gallego es poner a parir las castañuelas, por ejemplo. Lucir el uniforme de seres humanos no quiere decir que no disfrutemos con la diferencia, con la gaita y el berberecho. Todos somos hijos de un espermatozoide y de un óvulo que podían haber sido australianos, hermanos del canguro y los aborígenes. Lo dicho, ciudadanos del mundo, qué son las fronteras, como Castelao y Castelar. Sin exclusiones ni RH.