¡CUÁNTO DAÑO HACE UN ERROR!

La Voz

OPINIÓN

XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS

02 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Por qué se rompió el diálogo entre Vitoria y Madrid? Porque ese era el ambiente que mejor le cuadraba a la estrategia electoral de Mayor Oreja. ¿Por qué va tan despacito Mariano Rajoy cuando es evidente su voluntad de restaurar los puentes volados? Porque no puede desautorizar de una sola tacada el discurso unilateral y obsesivo del presidente del Gobierno. ¿Por qué insiste Aznar en la simplificación del problema, como si estuviese esperando la piedra filosofal que lo solucione? Porque lanzó el grueso de sus fuerzas contra el PNV, y eso le impide aprender la lección y asumir su derrota. ¿Y por qué insistimos todos en las frases y en las estrategias hechas, sin analizar sus contenidos ni criticar su escasa racionalidad política? Porque no tenemos alternativa, y porque la falta de un auténtico debate sobre la cuestión vasca nos impide ver más allá de las narices y mover nuestra opinión por encima de lo obvio. Al margen de ETA, que es herencia de Franco, la actual gravedad del problema vasco surge de una errada estrategia, que convirtió a ETA en las gafas con las que se mira todo el conjunto de Euskadi, y que situó a los más violentos -y a los menos políticos- en la clave de bóveda del país y de toda la política nacional. Y así seguimos, con un discurso que dice querer aislar a los violentos, pero con una práctica -policial, judicial, política y administrativa- que convierte a la banda en el punto de referencia y en la única clave de interpretación de todo lo que sucede o puede suceder. ¿Qué mejor escenario cabría imaginar para ETA? Su cúpula en Francia, tomando el sol en Biarritz, mientras el aparato de propaganda del Estado se empeña en hacernos creer que un puñado de locos dominan todo el cotarro vasco -desde Arzalluz a Otegi, y desde monseñor Uriarte a Pepe Rei-, y con todo el pueblo y su Gobierno haciendo manifestaciones semanales para pedirle, ¡por favor!, que dejen de matar, que ¡basta ya! -como si Melitón Manzanas no hubiese agotado el cupo- y que «vascos sí, ETA no». Y, por si algo faltaba, toda la prensa de Madrid, especialmente la conservadora, les hace gratis el discurso de la autodeterminación, el debate del referéndum y el análisis social y económico de la posible escisión vasca, sin que Arzalluz y Egibar se molesten en tomar posición y participar en el debate. ¿Qué nos pasa? ¿Cómo se puede perder tanto tiempo caminando en círculo alrededor de un error estratégico? ¿Es que nadie recuerda cómo se deshacen los nudos gordianos? ¿Vamos a seguir creyendo que una indefinible y etérea unidad de los partidos oxidaría los gatillos de la banda terrorista? Falta política, amigo Mariano. Y cuanto antes te decidas a hacerla, mejor para todos.