ENTREGA VOLUNTARIA

La Voz

OPINIÓN

ENRIQUE VÁZQUEZ AL DÍA

25 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El gobierno croata había calculado bien sus fuerzas cuando resolvió cooperar con el Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia y no sólo arriesgó su supervivencia en el parlamento, sino que su iniciativa ha convencido, por lo menos, a uno de los altos oficiales incriminados: el general Rahim Ademi se entregó voluntariamente al citado Tribunal. ¿Lo hizo voluntariamente? Formalmente, sí. De hecho una legión de asesores y la creación de un cierto clima jurídico y político -muy fluído desde que Slobodan Milosevic fue enviado a La Haya como un paquete por el gobierno de Belgrado- pueden aconsejar y aconsejan a algunos incriminados a convertirse en reos mejor que en fugitivos. Dicho de otro modo: ¿no es preferible colaborar, tener una buena defensa y el respaldo del gobierno y gran parte de la sociedad que entrar en una clandestinidad aleatoria, como ha hecho el otro general reclamado, Ante Gotovina? Su evaporación súbita tras la confirmación (formalmente no oficial) de que él es el segundo hombre le reduce a una existencia precaria y no le garantiza la impunidad de por vida.