VENTANA AL MUNDO / Gonzalo Parente
14 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El fenómeno globalizador de este pequeño mundo en el que vivimos ha llevado a los líderes más poderosos a abordar medidas de seguridad a gran escala para el siglo XXI. Esta visión responde a la idea de seguridad global de quienes han comenzado a ocupar el espacio exterior: Rusia y Estados Unidos. El proyecto del escudo antimisiles va en esta dirección. El reciente viaje a Europa del presidente Bush y su entrevista con Putin en Lubliana (Eslovenia) dejó entrever la posibilidad de que coordinen esfuerzos basados en las experiencias del dominio espacial. No parece pues aceptable la explicación de que se necesita desarrollar el escudo antimisiles para protegerse de países como Irak e Irán. Para los norteamericanos, la NMD representa el salto tecnológico para obtener el liderazgo mundial. Para los rusos, ofrece la oportunidad de recuperar, ya sin las limitaciones del Tratado ABM, su potencial estratégico perdido con la URSS. No queda más opción que competir o cooperar para alcanzar las cotas de la nueva seguridad global. El reto consiste en perfilar los planes estratégicos, pero supone obviar los problemas que preocupan al ciudadano.