OCIO Y NEGOCIO

La Voz

OPINIÓN

JAVIER ARMESTO

12 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El festival de Ortigueira empezó como una reunión de hippies y ha acabado convertido en fenómeno de masas. Al paso que va, dicen algunos, en dos o tres años se cobrará la entrada. No es mala idea. Profesionalizar el ocio es la gran asignatura pendiente de Galicia, que podría ser un paraíso del turismo pero figura en los saldos de las agencias de viajes. Los románticos dirán que Ortigueira ya no es lo que era, que la música es lo de menos y que la gente se pasa el fin de semana colocada y flirteando con el coma etílico. Pero hay que pensar menos en celtas y más en números.