TITO ENANO

La Voz

OPINIÓN

INCORRECCIONES / Benigno Prado

04 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En el duro banquillo de los acusados comenzó a sentarse Slobodan Milosevic, el «carnicero de los Balcanes» desde la Yugoslavia residual, que él quería volver a imponer a sangre y fuego como Gran Yugoslavia. Los tiranos, los autócratas, los dictadores no tienen nunca excusa, como no sean las fugaces manos de hierro en guantes de seda durante los cataclismos. Ciertamente «la historia no se repite y cuando se repite, lo hace como parodia.» En el caso de Milosevic, parodia burocrática y enana, aunque feroz, de Tito. Recusar al Tribunal Penal Internacional alegando los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia es una treta tan vieja como el juicio de Nuremberg, donde los defensores pretendían equiparar las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki a los vesánicos genocidios nazis. Los horrores de la guerra nada tienen que ver con los crímenes masivos planificados contra la humanidad, en nombre de la sacrosanta limpieza étnica, religiosa, ideológica, moral y otros fanatismos semejantes. Por fortuna para él, a Milosevic lo juzga un tribunal internacional, en La Haya.