FEDERICO ABASCAL AL DÍA
28 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.ETA se ha sentido impulsada a apostillar con su argumento preferido el reciente debate parlamentario sobre el estado de la Nación. Algo ha cambiado en el País Vasco últimamente, como parece deducirse de los resultados electorales del pasado 13 de mayo, pero en el debate sobre el estado de la Nación no se ha percibido que las fuerzas políticas con más responsabilidad en la solución de los problemas vascos, que son el Gobierno y el PNV, estén dispuestas a iniciar el futuro desprendiéndose de lo que más rechazo inspira a la otra parte. Aznar vive en compás de espera, hasta ver cómo actúa el nuevo ejecutivo de Ibarretxe, mientras que el nacionalismo, por boca de su diputado Anasagasti, desea que el Gobierno central se lance al diálogo, en busca de soluciones. Pero la inmovilidad absoluta está representada por ETA, impermeable a cualquier resultado electoral, a toda manifestación multitudinaria en demanda de paz y a la voluntad inmensamente mayoritaria de un pueblo al que dice representar, despreciándolo, traicionándolo, ignorándolo. ¿Está más cerca el País Vasco del soberanismo tras el atentado de ayer en Madrid?