EXCESIVA GENEROSIDAD

La Voz

OPINIÓN

ERNESTO S. POMBO MUY AGUDO

23 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

A los pensionistas españoles les acaban de dar una bofetada de las que hacen época. Esperemos que no pase a mayores. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) nos ha recordado la urgencia en reformar el sistema público de pensiones, en busca de uno mixto que incluya, obligatoriamente, planes privados. Y lo hace tras advertir que somos «excesivamente generosos» con nuestros mayores. Evidentemente los cerebros de la organización económica mundial no tienen los pies sobre la tierra. Y eso es peligroso. Porque corren el riesgo de hacer el ridículo. Que le pregunten a los que malviven con 47.000 pesetas mensuales si el Estado es generoso con ellos. Que le pregunten a los que han cotizado durante más de treinta años si se consideran tratados con justicia. Que se den una vuelta por las aldeas de Galicia y por los barrios periféricos de las ciudades y pregunten. Que hablen, por ejemplo, con los de Lugo que cobran una media de 20.000 pesetas menos que los de otras provincias. Aquí nadie regala nada. Y menos el Estado, que nos tiene habituados a todo lo contrario. Las pensiones que perciben nuestros jubilados son la justa -mejor cabría decir injusta- contraprestación por toda una vida de trabajo, desprendiéndose de una parte significativa de su salario para ahora poder malvivir. Es una respuesta, mísera, a su generosidad. Pero, al menos, lo es. Por eso la apocalíptica advertencia de la OCDE, planteada en términos tan inadecuados e inoportunos, como puede ser el de la «excesiva generosidad», hay que tomárselo como viene. La que hacen unos tipos anónimos instalados en la macroeconomía, pero con un desconocimiento absoluto de la realidad social gallega y española. Si ahora mismo, en Galicia, una de las áreas europeas con mayor envejecimiento de población, restringimos nuestra generosidad, muchos de nuestros mayores tendrían que echarse a la calle a pedir. Así de dramático. Es cierto que el sistema público de pensiones está pendiente de un profundo estudio de viabilidad que lo consolide a largo plazo. No lo es menos que con el envejecimiento que padecemos, dentro de unos años, no se podrá hacer frente a estos pagos. De ahí a lo que propone la OCDE hay un abismo. El mismo que existe entre darles a nuestros mayores una cantidad mensual, por mísera que sea, a deshacernos de ellos. Es otra posibilidad que no sé si habrán barajado. Pero aún están a tiempo.