EL PERSONAJE JESÚS GIL Y GIL
15 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Jesús Gil y Gil, uno de los grandes proveedores de titulares de la prensa española, ha cumplido diez años como alcalde de Marbella, un período -y tres mayorías absolutas- que para él destaca por la «gran transformación» que ha experimentado la ciudad. Gil dijo ayer a la agencia Efe que Marbella «ha pasado de ser una ciudad muerta a como está hoy» y subrayó su «calidad de vida, riqueza, seguridad y limpieza», lo que a su juicio también se ha extendido por imitación a otras localidades de la Costa del Sol. Para sus múltiples detractores, en cambio, durante su mandato ha ejercido más como promotor inmobiliario y como instaurador de un duro régimen policial que como regidor de una corporación local democrática. Gil cree que los políticos -sus ataques ya no se centran en un partido concreto- han utilizado desde el principio de esta etapa el sistema judicial como método de oposición, «para meter a Gil en la cárcel». El peculiar alcalde ha visto cómo la legalidad frustraba una tras otra sus iniciativas marcadas por la heterodoxia, que sus opositores en el consistorio y en los tribunales consideran más bien falta de transparencia y de respeto a los métodos democráticos. Tampoco han tenido éxito los intentos de consolidar el partido que lleva su apellido, el GIL, fuera del reducto marbellí. El decenio horrible puede llegar a su culmen este fin de semana si el Atlético de Madrid, su equipo, no consigue la vuelta a la primera división tras un añito en el infierno. Pero Gil se mantiene impermeable a las razones que esgrimen sus críticos. Los reveses que ha sufrido se deben, según dice, a la campaña institucional que se lanzó contra él después de su incursión en la política nacional. No es que la conducta del GIL en Ceuta y Melilla tras las elecciones municipales de 1999 presentara las mismas peculiaridades observadas en Marbella. El Grupo Independiente Liberal, insiste el orondo soriano, se ha encontrado con la persecución «que sufre todo el que decide ir por libre en la política».