QUÉDENSE, POR FAVOR

CRISTÓBAL RAMÍREZ LA OTRA MIRADA


Aquellos pobres albano-kosovares que fueron deportados en masa por el dictador serbio Slobodan Milosevic son los mismos que ahora se abren paso a tiros por Macedonia adelante. ¿Qué ha cambiado para que las víctimas se conviertan en verdugos? Aparentemente nada, excepto la correlación de fuerzas: la guerrilla está al ataque, no en huida.Considerando que los cuentos de hadas sólo pertenecen al mundo de la ficción, la realidad se muestra terca: los albaneses continúan soñando con la Gran Albania. La ofensiva, sin embargo, es pleistocénica en comparación con los medios empleados en su día por Milosevic, pero ha tenido como primera consecuencia volver a demostrar la debilidad de una Europa empeñada en suspender curso tras curso su asignatura pendiente: articular una política de defensa común, no para excluir a Estados Unidos y hacer que se encierre en sus fronteras, sino para poderle tutear. Se siente vergüenza ajena al comprobar cómo la visita de un presidente indocumentado como es George W. Bush tiene que ser aprovechada para decirle que, por favor, de aquello de yankees go home, nada de nada.

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