EL PLAN MAESTRO

La Voz

OPINIÓN

DAVID RODRÍGUEZ PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN INTAMPEX PARA LA INTEGRACIÓN DEL INMIGRANTE TRIBUNA

10 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Confusión es la palabra que mejor define a la inmigración en España. Confusión para el ciudadano corriente, que recibe noticias contradictorias acerca de las consecuencias positivas o negativas de la aparente avalancha de inmigrantes y de todos los sucesos en los que se ven envueltos. Confusión para los propios inmigrantes, que ven como a algunos les dan papeles según dónde se encuentran -léase Comunidad Valenciana, Aragón- o según de dónde provienen -léase Ecuador-, mientras que a otros se les expulsa masivamente -léase Ceuta-. Confusión transmitida desde el propio Gobierno, que cambia de rumbo casi semanalmente. En medio de la oscuridad, se desvela un Plan Maestro preparado por el Gobierno, cuyo paladín es el delegado de Gobierno para la Inmigración, Fernández-Miranda. Según este plan, se avecina un mundo de fábula: sólo vendrán inmigrantes de buen ver, con plenas garantías de integración y un contrato debajo del brazo, de tal forma que enriquezcan España con su espíritu emprendedor. El plan lo sustentan los tratados bilaterales con terceros países, en los que se determina o se va a determinar claramente quiénes serán los inmigrantes afortunados. En pocas palabras, se crea una ley restrictiva que hace inviable la inmigración legal: etiqueta permanente de ¡hay parados! en todos los sectores y demoras de casi un año en cualquier trámite de visado laboral. Acto seguido, se firman tratados con los países amigos (Ecuador y Colombia, por el momento) para saltarse las trabas previamente impuestas. Y, mientras tanto, se aplica la sanción de expulsión al resto. Quedan por mencionar los tratados con países africanos como Nigeria y Senegal, con un concepto de regulación de los flujos migratorios diferente al que se aplica a los iberoamericanos. Aquí pasa por que reconozcan a sus nacionales y poder así deportarlos por la vía rápida. Por suerte para los inmigrantes, no todos los países sucumben con tanta facilidad en las negociaciones. En su reciente conferencia en A Coruña, Fernández-Miranda hizo lo posible por evitar asuntos escabrosos. Pero la imagen de tener la situación controlada sonaba a falsete. Las noticias de docenas de organizaciones de tráfico de personas desarticuladas son buenas para la prensa, pero lo cierto es que las mafias de traficantes se están montando en el dólar -moneda oficial- y se han subido a ese carro desde propietarios de burdeles hasta abogados sin escrúpulos. Este verano, si nada cambia, el Estrecho volverá a cubrirse de cadáveres -quince de golpe hace unos días- con la única novedad de que Marruecos cree ese Ministerio de Exportación de Personas a la UE, que sin duda generará más beneficios que el de Pesca. Los talleres chinos clandestinos mantienen el mismo ritmo, si bien los mafiosos rusos y ucranianos siempre aprovechan el tirón del turismo. Como con todo buen plan, siempre aparecen aquellos que, incapaces de asimilar su maestría, le dedican críticas acérrimas. Así, Amnistía Internacional destaca las condiciones inhumanas y degradantes de los centros de acogida donde meten a los que vienen en pateras, frecuentes informes de brutalidad policial y otras lindezas análogas. La reciente negativa del Gobierno a ratificar tres protocolos del Convenio Europeo de Derechos Humanos que afectaban a los inmigrantes es significativa. Y en este escenario general, lo particular es la sorprendente vuelta de Mary -la esclava de Cambre- con su antiguo compañero sentimental. Sin duda tiene todo el derecho a hacerlo, pero su decisión pone de manifiesto la ausencia de centros específicos de ayuda al inmigrante. Mary bromeaba con que prefería la cocina de donde fue rescatada a la casa de acogida. Sin amigos, enferma, con una deuda con los traficantes... Al final resultó cierto que para huir se necesita un lugar a donde poder ir.