A VUELTAS CON EL MAPA DE LA GALICIA REAL

La Voz

OPINIÓN

EL AMIGO DEL LECTOR / Arturo Lezcano El Amigo del Lector debe recordar una vez más a los remitentes que esta sección tiene como objeto las quejas referidas a informaciones publicadas en La Voz de Galicia, excluyendo los artículos de opinión -cuyo juicio es responsabilidad de sus autores- y las críticas relativas a terceras personas o instituciones. Por ejemplo, el malestar de una comunidad de diferentes ámbitos ante determinado hecho, conducta o negligencia, tiene su lugar en el espacio de cartas al director o el Buzón del Lector de cualquiera de nuestras ediciones. Muy importante: no podemos referirnos a las comunicaciones anónimas, sin nombre, apellidos y D.N.I., como nos hemos visto obligados a hacer en algunos casos a lo largo de este primer mes.

02 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El mapa de la Galicia real, continúa siendo el propio de esta tierra, a despecho de relativamente antiguas organizaciones administrativas. El lenguaje periodístico, en cambio, se caracteriza por la concisión y la amplificación del eco de los hechos en torno de los cuales se informa con más o menos acierto. Por eso la carta que nos envía Antonio Rivas Delgado, desde Baños de Molgas (Ourense) está justificada en líneas generales, excepto cuando atribuye ciertas imprecisiones de localización a que «...publicamos as noticias tal como llas contan e non investigándoas por sí mesmos...» Souto e Macendo Rivas refire que La Voz publicou «...a desgracia existente encol dun asasinato nun pobo do concello de Castrelo de Miño...» O correspondente quéixase de que, segundo o xornal, «...tal suceso aconteceu na parroquia de Souto, pertencente á localidade de Macendo...», cando, como recolle o nomenclátor da provincia de Ourense «...Souto non é parroquia e Macendo non existe como localidade... Macendo é o nome da parroquia...», que inclué os pobos de Albín, A Bouza, As Bouzas, Casardeita, Covelas, A Ermida, Fondo de Vila, Meizo, Pousada, Ramiras (sen til), San Pedro, Señorín, Souto, Tallón e Vilela. Queda constancia, del caso particular y para futuras ocasiones, pues, como bien razona más adelante este lector, los periódicos en general escogen siempre el nombre del ayuntamiento cuando publican un suceso. «...Triple asasinato en (por exemplo) Baños de Molgas cunha foucegata. Aquela persoa que sexa de Baños de Molgas, e que viva fóra, lévase tal susto que se lle arrepía todo o corpo. -dí Rivas- Pero o seguir lendo decátase de que foi nun pobo do que non coñece a ninguén...». Debemos admitir que el argumento es de peso, pero resulta antiperiodístico dar en un título el nombre de la localidad, parroquia y municipio que fue escenario de un acontecimiento. Célula parroquial La imposibilidad de precisar hasta tal punto, aumenta si la información aparece en las páginas leídas en toda Galicia y no sólo en una provincia o comarca. Tampoco es suficiente, por plano, limitarse a mencionar «un pueblo de Ourense». Estas circunstancias no deben impedir, no obstante, que el texto se corresponda con el nomenclátor, es decir, alrededor de la célula parroquial. Contradicciones Luis Gulín, de Sada (A Coruña) no se explica algunas contradicciones de distintos medios de comunicación. Cita, como muestra, la distancia que separa el hotel donde se concentró el Valencia, en el Lago de Como, de Milán: ¿70, 50 o «unos 40 km.»? O que, tras el asesinato del director financiero del Diario Vasco, éste ¿llevaba 22, 25 o 30 años en su puesto? El lector se pregunta si no le estarán tomando el pelo. Un periódico trata siempre de informarse con detalle, pero el ansia de llegar a tiempo traiciona a veces la exigible exactitud. Rocío Wannikhof Una falta de ortografía, no una errata, no admite disculpa en un diario escrito, aunque siempre pueda cazarse alguna. Tampoco basta alegar que se trata de una palabra extranjera, especialmente en los supuestos de expresiones o nombres universalmente conocidos. En consecuencia, la contrariedad del mismo lector, Gulín, al descubrir en un texto hasta tres grafías del apellido de la desventurada joven Rocío Wannikhof, es de todo punto comprensible. En nuestras páginas apareció una vez como WannNinkhof, otra como WanninkhofF y, por fin, Wanninkhof. Para que no se rompan la cabeza: la víctima del crimen de Mijas se llamaba Rocío Wannikhof. «Comenza una» También con la ortografía, en gallego, está relacionada la carta de Xosé Piñeiro, de Sada (A Coruña), quien reproduce este reciente titular de La Voz: «O Salón do Libro Galego comenza en Vigo una xira.» Unha xira que comeza ou comenza. A Real Academia Galega admite as dúas formas.