OBITUARIO FAISAL HUSEINI (1940-2001)
31 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Yaser Arafat lloró ayer y se mostró conmovido por la muerte, a los sesenta años, de Faisal Huseini (Bagdad, 1940). Un dolor que comparte sin duda la vecindad árabe jerosolimitana porque el difunto era, sin más, el hombre de Jerusalén... Miembro de una de las familias árabes más antiguas y presentes en la vida social de al-Qods (la santa, el nombre árabe de Jerusalén), Huseini creció en el ambiente de efervescencia nacionalista que rodeó la partición de Palestina (1947) y la creación de Israel (un año después). La ciudad santa recibió en ese momento la condición jurídica de un corpus separatum, de ciudad abierta que estaría regida por la ONU con un estatuto internacional ad hoc. Los hechos impusieron otra cosa: los israelíes ocuparon el oeste de la ciudad y, en la guerra del 67, el resto, el Jerusalén oriental, y proclamaron con solemnidad su anexión total y su conversión en capital indivisible y eterna del Estado de Israel. Contra ese estado de cosas y como líder natural de la población árabe luchó Faisal Huseini. Hombre educado y culto, con medios de fortuna que le dieron margen de maniobra, pudo ser toda su vida un independiente y, aunque era miembro de la OLP y de sus órganos de gobierno, dispuso de hecho de un status político personal. Por eso, Yaser Arafat creó para él la cartera de Asuntos de Jerusalén. Allí, en la llamada Orient House, un palacete del período otomano, se empleó durante años como una especie de portavoz infatigable de la conciencia y tradición árabe de Jerusalén. Hombre moderado, utilizó procedimientos políticos y democráticos, mostró su disposición para la transacción y fue un interlocutor insoslayable del alcalde (liberal) israelí Teddy Kollek. En realidad, Huseini ha muerto trabajando: el infarto le sobrevino en un hotel de Kuwait donde participaba en una conferencia sobre Palestina, en un ambiente no muy favorable: allí aún se recuerda la actitud de Arafat favorable a Sadam Husein en la guerra del Golfo.