LOIS BLANCO
23 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Cuatro años atrás, Fraga pudo por vez primera presentarse a unas elecciones rodeado de ministros amigos. La marginación a la que los gobiernos socialistas habían sometido a Galicia, ya era pasado, se repetía por megáfono en la campaña. Desde el 96, la Moncloa era territorio conquistado para Fraga. Ahora que remata la primera legislatura del presidente de la Xunta con un Gobierno amigo en Madrid, muchos méritos tendrá que hacer Aznar en Galicia y muchos kilómetros deberá recorrer hasta octubre para que los votantes dejen de fiarse hasta de los amigos.