NARÓN

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ DE SOL A SOL

19 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Está en la carretera de Castilla a un tiro de piedra de Ferrol y el secreto de su éxito tiene Gato encerrado. El de su alcalde, que así se llama. Da gusto pasear por una villa que saluda al futuro de frente. Pasaron los tiempos en los que los gallegos teníamos que pedir permiso para progresar. El mejor ataque es un buen ataque, qué carallo. Nada de esperar a que llegue la respiración asistida de las ayudas. Narón ha inaugurado una suKursaal municipal que es como la de San Sebastián, un edificio imponente que simboliza en el Alto del Castaño la pujanza de una zona en la que Megasa o Inditex se juegan sus cuartos. Ese cubo de Rubik con un lado sin encajar, con un helipuerto de sombrero, es una manera de gritar que los sueños están para vivirlos con los ojos bien abiertos. Tres polígonos, As Lagoas, A Gándara (compartido con Ferrol) y Río do Pozo, son el triángulo mágico. Serán el puerto seco de Ferrolterra. El mundo se mueve por las ideas. Faltan 60 para llegar a los 33.000 habitantes. Hasta los monjes medievales del monasterio de San Martiño do Couto bendecirían este crecimiento. Encima uno tiene la impresión de que a Narón le quedan al menos siete vidas, como al tal Gato.