DE SOL A SOL / Carlos G. Reigosa
15 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los medios de comunicación españoles se han llenado de reflexiones sobre la victoria de los nacionalistas en las elecciones vascas, con toda clase de interpretaciones sobre sus causas y sobre las consecuencias últimas que pueda tener. En definitiva, y asumido sin dificultad el descalabro de EH, se trata de explicar por qué la suma de PP y PSE-PSOE no ha ofrecido -¿inesperadamente?- un saldo más favorable. Sin embargo, esta reducción del análisis al ámbito político no debe impedir la reflexión sobre otros elementos en juego. Por ejemplo, sobre el poder de los medios de comunicación, que se vieron envueltos (por gusto o a disgusto) en una refriega de caracteres frentistas, que debería mitigarse o replantearse cuanto antes, para bien de todos. No fueron precisamente la lámpara de Diógenes en esta ocasión. Hace seis o siete años, el polémico Alain Minc anunciaba el hundimiento de la democracia social y su sustitución por el nuevo poder de la opinión pública y los medios de comunicación. Visto lo ocurrido en Euskadi, quizá no es la democracia social lo que está en peligro; en cambio, habrá que revisar a qué llaman algunos poder mediático.