OBITUARIO DIDÍ (1929-2001)
12 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Pocos son los futbolistas que llevan una jugada -un toque especial- asociado a su nombre. El brasileño Didí era uno de ellos. Didí inventó la folha seca, una fórmula casi mágica de lanzar los golpes francos. Y además, patentó su creación en el partido que sirvió para inaugurar el colosal estadio de Maracaná. Aquella noche, Brasil buscaba el pase para el Mundial de Suecia ante un correoso Perú. El cronómetro devoraba los minutos y el marcador no pasaba del 0-0. Hasta que llegó una falta. Un jovencito espigado de tranco largo se apoderó del balón, tocó y la bola describió una extraña parábola. Cuando parecía que se iba alta, descendió sobre la portería en un zig-zag que recordaba la caída de una hoja seca del árbol. Para estupefacción del meta, la pelota se alojó en la red. Acababa de nacer la folha seca. Waldir Pereira, Didí, murió ayer en el hospital de la Facultad de Medicina de Río. Se lo llevó una neumonía. Didí brilló en las décadas de los 50 y 60. Tenía 72 años, había sido internacional en 71 partidos y defendió a Brasil en tres Campeonatos del Mundo (54-58 y 62). Disputó en Riazor el Teresa Herrera del 59, con el Botafogo, frente al Santos de Pelé. Ese mismo año fichó por el Real Madrid, tras un peregrino debate debido a su color (preto, dicen en Brasil y negro en Europa). Bernabéu aclaró las dudas dando el sí al fichaje del crack, bien recibido en Madrid, adonde llegó casado de poco tiempo con una hermosa mujer rubia de la que no se despegaba. Didí no llegó a triunfar en España, a pesar de esforzarse al máximo. En una ocasión, en vísperas de jugar en Las Palmas, le prometió a Bernabéu que él sería la figura, y volvió a estar entre los peores. No comprendía por qué no triunfaba: «No lo entiendo, pues yo no pude olvidarme de jugar al fútbol», se lamentaba. La razón del fracaso estaba en que en aquel Madrid de Di Stéfano y Gento jugaban a 100 por hora, mientras Didí no pasaba de 60. No llegaba nunca.