2001: REALIDADES Y RETOS

La Voz

OPINIÓN

JULIO FERNÁNDEZ GAYOSOLA GALICIA LUMINOSA

28 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Si existe algún rasgo que, sobre cualquier otro, pueda definir o compilar la evolución que ha vivido Galicia en los últimos años, éste es el espíritu de cambio. El enorme dinamismo que ha caracterizado a la sociedad gallega, desde cualesquiera perspectivas, bien sea económica o cultural, se tradujo en un importante avance en el nivel de apertura con el exterior y de convergencia con las regiones de referencia de su nuevo entorno europeo, consiguiéndose superar barreras a su capacidad de desarrollo que otrora parecían insalvables. Partiendo de un clima de entendimiento institucional y del protagonismo de sectores punteros de nuestra economía en el planteamiento y desarrollo de programas de investigación, de coordinación empresarial o de dotación de infraestructuras, Galicia ha demostrado su capacidad de superación ante los retos que plantea un mundo cada vez más complejo y más integrado, que avanza bajo el paradigma de la consolidación de unas nuevas infraestructuras relacionales basadas en la primacía de lo que se ha dado en llamar la sociedad red, en alusión a las infinitas posibilidades que se adivinan de la explotación de las nuevas tecnologías de la información, encerrando una verdadera revolución silenciosa que condicionará la forma de ver y entender las cosas. Cinco pilares En buena parte, el éxito de este esfuerzo de adaptación se apoya en el acierto de avanzar en la optimización de cinco pilares que resultan básicos para el reforzamiento de la posición competitiva de nuestra comunidad, al tiempo que constituyen los cimientos que soportarán su crecimiento futuro: la dotación, y permanente actualización, de modernas infraestructuras de la comunicación; el incremento de la cualificación del capital humano; el desarrollo de un entramado de servicios para la actividad empresarial; la profundización en el estrechamiento de relaciones con el Norte de Portugal, dando cuerpo a una eurorregión de un alto potencial de crecimiento; y, por último, aunque quizás la más relevante, el clima de entendimiento entre los diferentes agentes sociales, lo que ha dado lugar a una cultura de cooperación, imprescindible para garantizar el acometimiento de proyectos de una cierta envergadura. En cuanto a la mejora de las infraestructuras de comunicación, el camino avanzado en la red de autovías -todavía con lagunas importantes- resulta clave en el entendimiento del desarrollo endógeno y de la expansión exterior del tejido productivo gallego. Igualmente, la dotación de las más modernas redes de telecomunicaciones ha convertido a Galicia en una de las comunidades con una mayor oferta en este campo, en el que ya ha destacado por su papel pionero en la implantación de las redes RDSI y ahora por la incorporación de la red de fibra óptica y de banda ancha. Así, se están dando los pasos necesarios para la más rápida disponibilidad de autopistas de la información, que harán posible la eficiente explotación de nuevas tecnologías, siempre que se ahonde en la adopción de medidas que impulsen su uso, como reducción de costes de conexión, apoyos a la inversión en productividad o la acentuación de su presencia en los programas de enseñanza media. En estrecha relación con este punto, Galicia ha alcanzado una amplia oferta educativa de elevado nivel, preocupada por avanzar hacia la complementariedad entre la demanda de empleo y la oferta docente. En este sentido, resulta destacable el desarrollo experimentado por las tres universidades gallegas -tanto por materias impartidas, como por número de alumnos y proyectos de investigación-, así como por otros centros de formación superior y técnica, públicos o de iniciativa privada. No obstante, se observan dificultades para afrontar la cobertura de la urgente demanda de especialistas en tecnologías de la información, considerando tanto el número y la actual dotación de las escuelas técnicas orientados a este tipo de contenidos, así como el proceso de envejecimiento de la población gallega. Red empresarial y transfronteriza El tercer gran pilar en el que se apoya la apuesta por la modernización de Galicia es la creación de importantes focos de entramado empresarial que, concentrándose principalmente en el eje Ferrol-Vigo, no descuida el diseño de múltiples parques empresariales por toda la geografía gallega, bien comunicados y dotados de todos los servicios básicos, de modo que hagan de nuestra comunidad una alternativa competitiva para el destino de la inversión directa, y sienten los cimientos para la promoción de la actividad empesarial, reforzada por la constitución de clusters sectoriales, por la búsqueda de sinergias, por la puesta en marcha de un parque tecnológico con grandes expectativas de desarrollo, la creación de viveros de nuevas empresas o por el fortalecimiento del sistema financiero autóctono, bien por la reciente reordenación del mapa de entidades, bien por la potenciación de fórmulas de capital-riesgo, de modo que se garanticen unos niveles adecuados de inversión en la comunidad y de iniciativa para apoyar todos aquellos proyectos de elevado valor añadido y que nos conecten con nuevos esquemas de futuro. Por su parte, el éxito de las relaciones institucionales, comerciales y culturales con el Norte de Portugal ha dado lugar a un área transfronteriza de gran proyección que, con una población en torno a los seis millones de habitantes, lleva camino de convertirse en uno de los más destacados focos de atracción de actividad en la Europa de los próximos años. Iniciativas como el recientemente creado Centro de Cooperación Empresarial Transfronterizo, o el papel desempeñado por el Eje Atlántico en el desarrollo de proyectos siempre enfocados a la eurorregión como unidad, son un claro ejemplo del gran potencial de futuro que encierra la zona. Como resumen, se puede afirmar, sin necesidad de caer en un optimismo voluntarista, que la Galicia de inicios del siglo XXI se encuentra -siempre y cuando se profundice en el esfuerzo inversor en investigación, en adaptación de nuevas tecnologías, en formación de su capital humano y en la constante búsqueda de oportunidades en nuevos mercados- en el camino adecuado para afrontar con éxito los desafíos que plantea el nuevo escenario económico mundial, elevando su presencia internacional y reforzando su identidad.