FEDERICO ABASCAL
25 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En las elecciones vascas participa subliminalmente el recuerdo de los asesinados por ETA. Las razones de los partidos constitucionalistas se robustecen por la memoria de sus víctimas. Las elecciones se celebran obviamente entre vivos, en cuyas conciencias actúa la memoria, y no sólo la de los muertos, sino también la del pasado lejano o reciente, como demostrarían, por un lado, la vigencia en el nacionalismo de algunas tesis sabinianas y, por otro, la entrada en escena de varios protagonistas de la transición, que arropaban al candidato popular Mayor Oreja, trasladando al País Vasco el espíritu que alentó en el posfranquismo la aventura colectiva de la democracia. Hasta un hijo de Adolfo Suárez, en representación de su padre, corporeizó el esfuerzo por lograr, a la muerte de Franco, un marco de consenso jurídico e institucional en el que toda la sociedad española pudiera acomodarse. Y acomodada en ese marco está la sociedad española, con la excepción dramática del País Vasco, donde la transición se ha declarado inacabada, por lo que sería necesario y urgente encaminarla hacia su culminación, siempre perfectible como toda democracia. Doble recuerdo Está funcionando así en el País Vasco un doble recuerdo, el de los asesinados por ETA y el del espíritu de la transición, que fue de renuncias y de pactos. Da, sin embargo, la impresión de que ninguna de las partes, nacionalista y constitucionalista, está ahora dispuesta seriamente a renunciar y a pactar, y tal vez sea bueno que así sea para que desde las posiciones más distantes y antagónicas se haga posible a corto plazo una aproximación por medio de renuncias. Y aquí aparece el asunto de quién está más obligado al abandono de parte de su peculiaridad. La respuesta la da el terrorismo, al haber demostrado tanto la inutilidad sangrienta de sus acciones como la esterilidad política de todo pacto con la violencia, de todo acercamiento, tolerancia o comprensión con ella. Cuando el PNV rompa con Estella/Lizarra, el País Vasco podrá iniciar la transición hacia las metas que el pluralismo de su sociedad establezca.