RUIDO DE FONDO

La Voz

OPINIÓN

PEDRO VILLALAR

24 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La tercera Cumbre de las Américas ha convocado a miles de manifestantes antiglobalización, que cada vez aparecen mejor organizados (aunque continúe habiendo entre ellos una minoría violenta, de la que el movimiento debería liberarse si quiere conseguir la necesaria respetabilidad). En esta ocasión, los organizadores del evento prepararon un encuentro entre una docena de ministros y representantes de una cincuentena de ONG. Por si acaso, los periodistas fueron expulsados de la reunión. Tampoco la concepción del pluralismo y del debate de ideas quedó muy bien parada: cada ONG fue autorizada a explicar, durante dos minutos, su posición política frente a la Cumbre. La experiencia, en estos términos, fue un fracaso, pese a lo cual el primer ministro de Canadá, Jean Chrétien, ha utilizado el esperpento con fines publicitarios. Más franco fue el secretario norteamericano de Comercio, Donald Evans, un dechado de sensibilidad (como su patrón, Bush): el alto funcionario USA declaró no haberse sentido perturbado por las protestas, que fueron, a su juicio, «un pequeño ruido de fondo». «Pensamiento único» se llama la figura.