MANUEL ALCÁNTARA
22 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.No correrían tan malos tiempos desde el principio de los tiempos si no hubiera tanta gente empeñada en combatir contra el bien. Quevedo, que profesaba un cierto pesimismo antropológico, dijo «que son buenos los buenos, más poquitos, y son malos los malos, pero muchos». Una larga temporada antes que él, dándole vueltas y más vueltas a las cosas debajo de una higuera, Platón había observado que hay una sola especie de virtud y en cambio, de maldad hay muchas. Las justificaba todas, en cierta medida, ya que estaba convencido de que nadie es malvado por su elección, sino por efecto de algún fallo de conformación en su cuerpo o por una mala educación. Cualquiera sabe. Una prueba de la existencia de los cruzados del mal es lo que le ha ocurrido al científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo, que lleva años en busca de una vacuna contra la malaria. «Lo he perdido todo, pero no me rindo», ha dicho el egregio investigador. Diecinueve embargos consecutivos han desmantelado su fundación. Cuestiones de dinero, como siempre. En el mundo se gastan diariamente 2.500 millones de dólares en armamentos, pero no pueden mantenerse los laboratorios donde se busca una solución para la malaria, ya que no es posible exterminar todos los malditos mosquitos que la transmiten. La crisis que padece Colombia es culpable en grandísima proporción de cegar esta esperanza de hallar algún día el remedio a la terrible enfermedad.